No es raro encontrarnos con personas que solo hablan de sí mismas, creyéndose el centro del universo, se auto convencen de su superioridad, en todos los aspectos. Ésta autoconfianza los lleva a pensar que solo ellos y sus opiniones e intereses, son importantes.
Éste pronombre se vuelve tan repetitivo, que es difícil mantener con los yoistas una plática, por su exagerada voluntad de demostrar lo buenos, sabios e inteligentes que son, sin importarles los medios para conseguirlo. Sufren de falta de empatía, son manipuladores y arribistas.
Siempre proyectan una vida placentera, son enemigos de las críticas y de comentarios negativos que empañen su supuesta vida perfecta.
Felices de escucharse asi mismos, no les interesa la opinión ajena y reclaman atención constante. Se esfuerzan por ser reconocidos. Se hacen notar valiéndose de lo que sea, se creen poseedores de grandes talentos o habilidades especiales, reaccionan de forma excesiva ante los ataques, e intentan utilizar a los demás en su propio beneficio, sin importarles el daño que producen a su alrededor.
Quizás sean personas de autoestima baja, llenas de traumas y complejos que arrastran desde niños y que se esfuerzan por ocultar sus frustraciones o infelicidad.
Se pueden distinguir dos clases de Yoistas: los que utilizan el yo como coletilla para reafirmar su personalidad, o los que tienen un grado de egocentrismo, de narcisismo tan alto, que se convierten en inaguantables. No es de extrañar, que algunos amigos salgan corriendo ante la aproximación de esa clase de personajes, aunque los estimen.
Les encanta decirse lo guapos que son, presumir de vacaciones y de todo lo que hacen. Mediante selfis, mostrar sus logros deportivos (medallas, trofeos, etc), e imaginarse como influencers, sin que una gota de preocupación los lleve a pensar en el cambio de su conducta, que ha dado paso a la visión transformada de ellos mismos.
Como según los expertos muchos no se dan cuenta de su problema, recomiendan grabarlos, contabilizar las veces que dicen yo y hacerles escuchar su propia voz. Podría ser una manera de aterrizaje, sin asegurar un resultado óptimo. Ser Yoista, expresan, es un defecto grave de la personalidad, pocas veces reconocido.
El expresidente Donald Trump, tuvo una gran influencia en este tipo de narcisismo durante su mandato, sacando a relucir la bandera del Yoismo. Para mí, el ególatra más grande que existe hoy.
Pensando en los niños, creo que deberíamos educarlos para ser felices, no para ser los mejores. Esta debería ser la regla general, que logre atacar al sentimiento de superioridad y delirio de grandeza que está tan en auge y que tanto daño está ocasionando, no solo a la juventud.
Según Freud el narcisismo es un sistema compuesto por ese Yo Ideal, el superyó, que junto a los aspectos económico-dinámicos conforman la metapsicología, que da por resultado el sistema narcisista.
De este sistema dependen la autoestima o imagen de sí, los estados del humor (depresión, manía, melancolía), las funciones de la idealización, el fenómeno funcional de Herbert Silberer, (psicoanalista vienés involucrado en el círculo profesional de Sigmund Freud), del duermevela, la represión propiamente dicha y la sublimación.
El término Yoista, no reconocido aún por la RAE, etimológicamente viene de ego [yo] e ismo [práctica], que significa la práctica de ser yo.

