La única posibilidad de Gustavo Petro continuar en el poder así sea en interpuesta persona, cabalga en la prepotencia de la derecha. Si bien Petro es igual o más prepotente que la estupidez de la derecha, lleva ventaja que está en el poder, con las herramientas del poder.
Cada quien en la derecha se cree monarca, no habiendo tal. Por el contrario, manejan el complejo que sin Uribe no son nada. Falacia evidente.
Petro, cada día más perdido en su maraña electoral, con actos psiquiátricos como el de acabar con la tradición y solemnidad de la autonomía universitaria de la Nacional. Arbitrariedad igual a lo hecho por el presidente de Ecuador, Noboa, a la embajada de México, para acribillar la figura del asilo. Si Petro sigue cometiendo esos asaltos «criminales» se le van a devolver cuál costoso boomerang.
Aún así con sus macabras acciones, el no haber referente de centro derecha que fortalezca una candidatura seria, le da oxígeno a Petro.
El expresidente Iván Duque, aspira a autodesignarse como sucesor de Uribe, patriarcalmente y basa su espejismo en el hecho de ser expresidente , creyéndose con derecho propio a asumir esa jefatura, cual Gaviria en sus mejores tiempos, pero no tiene ascendencia. Su remoquete de paracaídas no se lo quita nadie. Amén que su pésimo gobierno y atropello a los que lo eligieron, fue precisamente lo que terminó convirtiendo a Petro en presidente. Los que le calientan el oído con lo de «gran jefe» a Duque , no le hagan esa maldad, que da lastima. Le falta pelo pa’ moño.
Germán Vargas Lleras, al parecer padece Parkinson y Alzheimer, es otro que no clasifica. Está desgastado, transmite cansancio y amargura. El cocotazo no se lo quita nunca de encima. Lo que sí puede ser es un buen armador, papel que por el bien del país debería ejercer.
María Fernanda Cabal, quiere, tiene valentía, fuerza. Cometió el error de rotularse de extrema derecha. Ese extremismo no tiene cabida en estas elecciones. Ella se va moderando con el tiempo, pero no es su turno.
Alejandro Gaviria, eligió de frente a Petro, estuvo en su gobierno, puntos que lo colocan automáticamente fuera de competencia. Miguel Uribe, gomelito de «el que diga Uribe». No hay más que decir de él.
- Paloma Valencia, las burbujas que tiene por cerebro, no le dan para decir sino, «lo que diga Uribe».
- Ingrid Betancourt, sin votos. Aveces creo que está desvirulada. Con todo lo que sufrió, no da para decirle más.
No me pregunten argumentos, pero algo me dice que Juan Manuel Santos, puede jugar un papel interesante en apoyar la organización de la próxima candidatura presidencial. Lo veo jugando en la centro derecha. Por tanto la prepotente derecha debe ir calculando la mitigación de los golpes a Juan Manuel. No lo veo en papel irreconciliable. Uribe se aislará.
Claudia López, juega donde le toque. Con rabia y soberbia, terminará jugando contra la izquierda que no le va a dar cupo.
El asunto es que nadie de la derecha analiza de esta forma, sino que la susceptibilidad y los pechotes que creen tener, los pueden conducir a un estado de obnubilación peligroso, que es la única posibilidad que tiene Petro de reelegir su desastre. Posibilidad inexistente hoy.
Petro el presidente de la decepción, que vive diciéndole a todo el mundo que «están asustados», no siendo más que la reafirmación que el cagado es él.
Sale a la palestra, Francisco Santos, lo tiene todo: experiencia, trayectoria, conoce el país, es preparado, no es extremista, toma posiciones, tiende puentes con facilidad, no es de ambages, es honesto, puede enrutar este país. Sin apasionamiento ahí está la opción, pero hay que posicionarla.
Petro está tan desnudo como el rey con el paño maravilloso, siendo la oportunidad del 70% del país que no está con él, de consolidar a Francisco Santos ¡Escuchen!



