El departamento de Córdoba se prepara para días críticos. El aumento sostenido de las lluvias y la inminente incidencia de un nuevo frente frío sobre el Caribe colombiano encendieron las alarmas en el Gobierno departamental, que activó medidas preventivas urgentes ante el riesgo de emergencias.
La Gobernación expidió la Circular 021 ordenando a alcaldes y Consejos Municipales de Gestión del Riesgo activar de inmediato sus planes de contingencia. La decisión se basa en el Comunicado Especial No. 22 del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales y en el boletín conjunto emitido con la Dirección General Marítima y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Hasta el 25 de febrero se prevé un incremento significativo de precipitaciones, vientos más intensos y un aumento considerable en la altura del oleaje, con especial impacto en territorio cordobés.
Los análisis técnicos advierten un aumento progresivo en los niveles de los ríos a partir de este lunes 23 de febrero, con tendencia a mantenerse en los días siguientes. En zonas con rompederos activos y en sectores históricamente vulnerables, el riesgo de desbordamientos vuelve a ser una amenaza latente.
La preocupación también se concentra en las áreas de ladera. La saturación de los suelos por lluvias persistentes eleva la probabilidad de deslizamientos, especialmente en municipios como Tierralta, Valencia, Puerto Libertador, Montelíbano y Canalete, donde existen antecedentes de remoción en masa.
En la franja costera —Los Córdobas, Puerto Escondido, Moñitos, San Bernardo del Viento y San Antero— el foco está en el comportamiento del mar. El aumento del oleaje y los fuertes vientos podrían poner en riesgo a pescadores, comunidades ribereñas y al sector turístico.
La Dirección Técnica y Ambiental de Gestión del Riesgo pidió intensificar el monitoreo de ríos y afluentes, mantener activos los planes de contingencia, reforzar la comunicación con comunidades en zonas bajas y coordinar acciones con organismos de socorro y el sector salud. Desde el Puesto de Mando Unificado, activo desde el 1 de febrero tras la primera ola asociada a un frente frío atípico, se mantiene vigilancia permanente sobre la evolución del fenómeno.

Las autoridades insisten en que la prevención es determinante. La experiencia ha demostrado que, en cuestión de horas, un incremento sostenido de lluvias puede transformar la normalidad en emergencia.
Córdoba enfrenta jornadas decisivas. La capacidad de reacción institucional y la prudencia ciudadana serán claves para evitar que el agua y la inestabilidad del terreno cobren factura en vidas y patrimonio.



