En medio de una de las crisis más profundas del país, la candidata presidencial del Centro Democrático y elegida en la Gran Consulta por Colombia, Paloma Valencia, lanzó una propuesta contundente para enfrentar el colapso del sistema de salud: un plan de choque inmediato que combine intervención estatal, disciplina fiscal y transformación estructural.
Valencia fue enfática al advertir que el país enfrenta un sistema desfinanciado, con una deuda cercana a los 8 billones de pesos en medicamentos, lo que —según afirmó— ha puesto en riesgo la vida de millones de colombianos. Frente a este panorama, anunció una primera medida de alto impacto: la compra masiva de medicamentos por parte del Estado para garantizar abastecimiento desde los primeros días de su eventual gobierno.
Pero su propuesta no se limita a una intervención coyuntural. La candidata planteó una segunda línea de acción: el pago de las deudas del sistema mediante instrumentos financieros del Estado, condicionados a la eliminación de los atrasos en tratamientos y procedimientos. “Los colombianos necesitan ver resultados inmediatos”, subrayó, posicionando su estrategia como una respuesta urgente frente a lo que calificó como abandono institucional.
Más allá del corto plazo, Valencia delineó una transformación estructural basada en tecnología, descentralización y competencia en el sistema. Su apuesta incluye llevar conectividad a los territorios para permitir diagnósticos remotos —con el objetivo de resolver hasta el 80% de los casos sin necesidad de traslado— y replicar modelos exitosos como el del Valle del Lili en regiones históricamente desatendidas.
Asimismo, propuso un esquema de financiamiento basado en el riesgo del paciente, donde los recursos se asignen según la condición de salud, junto con mayor flexibilidad para que los usuarios puedan cambiar de EPS si no reciben atención adecuada. En este punto, hizo especial énfasis en las poblaciones más vulnerables, particularmente las personas con discapacidad, a quienes calificó como “abandonadas por el sistema”.
En el plano político, Valencia elevó el tono al señalar que Colombia atraviesa una crisis multisistémica que no solo afecta la salud, sino también la seguridad, la energía, las finanzas públicas y la infraestructura. Ante este escenario, lanzó un mensaje directo: la necesidad de construir mayorías sólidas en el Congreso que permitan ejecutar reformas desde el primer día de gobierno.
Aunque no confirmó alianzas formales, abrió la puerta a un amplio acuerdo nacional: “Aquí todos son bienvenidos”, afirmó, extendiendo incluso la invitación a sectores ideológicamente opuestos. Su llamado busca proyectar liderazgo y gobernabilidad en un contexto de alta fragmentación política.
Con un discurso que combina urgencia, control estatal y reformas estructurales, Paloma Valencia posiciona su candidatura como una alternativa de orden y ejecución frente a la incertidumbre, apostando a capitalizar el descontento ciudadano y convertirlo en respaldo político en las urnas.



