Tras el ataque con drones explosivos registrado la noche del domingo 29 de marzo, las autoridades confirmaron que la Fuerza Pública mantiene el control territorial en Arenal del Sur, mientras continúan las operaciones de seguridad y verificación en la zona. El hecho, atribuido preliminarmente a una facción del ELN, dejó una mujer civil herida, viviendas destruidas y daños en la estación de Policía, en un episodio que evidencia la evolución de las tácticas armadas en el país.
De acuerdo con la Gobernación de Bolívar, la situación actual se mantiene bajo control, con el casco urbano asegurado, presencia reforzada del Ejército, la Policía y la Fuerza Aérea, así como operativos de búsqueda y verificación en curso. Además, se adelantan evaluaciones de seguridad para identificar riesgos adicionales. No obstante, las autoridades no descartan nuevas acciones y mantienen el nivel de alerta.
El atentado ocurrió entre las 7:00 y 7:20 p. m., cuando drones lanzaron artefactos explosivos improvisados contra la estación de Policía. La onda expansiva impactó viviendas cercanas, dejando una mujer con lesiones múltiples —quien ya fue atendida—, varias casas afectadas y una vivienda prácticamente destruida. A pesar de la magnitud del ataque, no se reportaron uniformados heridos.
El uso de drones para lanzar explosivos marca un cambio crítico en el conflicto armado, ya que permite ataques a distancia, reduce la exposición directa de los responsables y aumenta el riesgo para la población civil en zonas urbanas. Este tipo de acciones ha comenzado a generar preocupación entre las autoridades y los organismos de seguridad.
Reportes preliminares señalan como responsables al Frente José Solano Sepúlveda del ELN, una estructura con presencia en el sur de Bolívar, donde persisten disputas por el control territorial y las economías ilegales. Mientras avanzan las investigaciones, los habitantes insisten en un problema estructural: el riesgo constante por la cercanía a instalaciones policiales, la falta de medidas de protección efectivas y las afectaciones recurrentes derivadas del conflicto armado.



