Disque tenemos democracia participativa y representativa; pura paja, los mandantes son los que ostentan el poder presidencial periódicamente para que los gobernados obedezcan duras ordenes políticas, administrativas, tributarias, electorales, ni en épocas de pandemia se tuvo compasión, las gentes están soportando la crisis económica con la arremetida de los bancos, acompañamiento vergonzoso del gobierno nacional ofreciendo pañitos de agua tibia a los vulnerables, procreando más familias pobres, así no se construye Nación, se cría miseria y bomba social que en cualquier momento explota, pero como la población no manda, solo será una coyuntura más, seguirá la trilla, póngale la firma.
En Europa, ministros emproblemados renuncian sin atornillarse en sus cargos, actúan con sensatez y se largan de sus puestos para evitar desgastes, aquí ocurre lo contrario, se defienden de sus malos actos desde el atril privilegiado de servidor público, pelean con descaro a la par del ciudadano indignado y con soberbia, vociferan como si el cargo estuviera escriturado a su nombre, se llega hasta un deterioro permanente que la ciudadanía con el paso de los días, cansado de denunciar, criticar, impotente se olvida del escándalo, se hacen los locos a esperar un nuevo espectáculo ocurriendo lo mismo, otros días de alegra pueblos y listo, situación superada, mejor es mantenerse al margen de todo, como si los hechos no los afectaran, una que otra opinión particular en redes sociales y ya, no se pasa de quejoso, resentido o envidioso.
En Japón, acaba de renunciar su primer ministro, Shinzo Abe, aduciendo problemas de salud (Colitis Ulcerosa), bien pudo haberse quedado en su cargo hasta el 2021, año en que terminaba su mandato, consideró que no debía someterse a extensas críticas, prefirió su salud y se marcha.
En República Checa, su primer ministro Petr Necas, en 2013, dimitió a su cargo, por escándalo de abuso de poder, espionaje y soborno de su Jefa de Gabinete Jana Negyova, delitos que él directamente no era responsable, pudo más su conciencia y se apartó salvando la legitimidad institucional de su país.
Muchos otros casos emblemáticos observamos a nivel mundial sobre renuncias irrevocables de sus mandatarios por escándalos o por considerar que es mejor entregar el timón para que sus conciudadanos e instituciones no sufran consecuencias de las malas actuaciones, posiciones loables que debiéramos asimilar y aplicarlas en nuestro país, pero las mieles del poder no permiten hacerlo.
Vemos a un pueblo aturdido por tanto problema sistemático impidiendo ejecución eficaz y legítima en las tres ramas del poder, cada día salen nuevas revelaciones que en una Nación seria ya se hubiesen producido cambios abruptos, sin marcha atrás para revocar poderes del ejecutivo, o exigir renuncias masivas de malos funcionarios que solo llegan a sus cargos para satisfacer el voraz apetito servido en el erario público.
Todo se convierte en negocio, no surge una concepción de Estado con altos niveles de visión, solo se consciente al ciudadano en campaña electoral, del resto de los tiempos, se le pone palos en la rueda restándole bienestar económico, solo un grupo selecto salen victoriosos, repito, así no se construye Nación, se cría pobreza y resentimiento que sirve para seguir eligiendo malos gobernantes, porque se piensa con el estómago, no con la mente.
Actuamos como pueblo de pacotilla.



