En desarrollo de la denominada operación “Falcón” fue desmantelada una red criminal integrada por 8 personas dedicada a la trata de personas y al tráfico de estupefacientes en Cartagena de Indias.
El operativo se realizó de manera conjunta en Bogotá y Cartagena entre la Fiscalía General de la Nación, Policía Nacional y la Agencia HSI (Humane Society International) de los Estados Unidos.
En desarrollo de las audiencias de judicialización un Juez de Control de Garantías cobijó con medida de aseguramiento intramuros al presunto cabecilla, y a los demás les impuso detención domiciliaria.
El material probatorio recaudado tras dos años de investigación, en la que fue pieza clave un agente encubierto, así como las labores de seguimiento y las interceptaciones, permitió establecer la existencia y modus operandi de esta organización que delinquía, principalmente, en la zona hotelera de Cartagena.
El ente acusador evidenció que los hoy procesados, al parecer, conformaban la banda que estaría dedicada desde 2018 a explotar sexualmente a niñas, adolescentes y mujeres adultas, y al tráfico de estupefacientes.
Según la información obtenida, tenían apartamentos ubicados en la citada zona para atender a los clientes y recurría a las redes sociales para ofrecer paquetes turísticos en los que incluían los servicios sexuales de las víctimas, sobre todo a extranjeros.
Se presume que la organización prefería captar víctimas de bajos recursos y de nacionalidad extranjera para su explotación y luego de tenerlas bajo su control al parecer las amenazaba y les retenía los documentos.
La Fiscalía les imputó cargos por los delitos de concierto para delinquir, proxenetismo, estímulo a la prostitución, trata de personas y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Entre los capturados figura Luis Alfredo Sanabria, alias “Alejandro”, quien sería el supuesto cabecilla de la organización, capturado en el barrio Chapinero de Bogotá.
Los otros capturados son:
Emilia Carvajal Consuegra, al parecer era la socia de alias “Alejandro” y quien lo alertaba sobre los movimientos de las autoridades migratorias. Aparentemente, captaba niñas y adolescentes y les exigía un porcentaje por cada cliente que atendieran en las habitaciones. Sería además una de las personas que tenía un apartamento destinado para la comisión de los delitos.
David Mauricio Orozco Murillo, alias “El Cali”, presuntamente era uno de los encargados de la captación de menores, especialmente extranjeras vulnerables. De acuerdo con las indagaciones, este hombre no solo las prostituiría, sino que también las usaba para transportar estupefacientes. Fue deportado de Estados Unidos, estuvo en la cárcel por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes entre los años 2012 y 2016, y en su contra cursan otros procesos en la Fiscalía.
José Luis Coneo Delgado, alias “El Gordo”, es señalado de ser el presunto cabecilla en el tráfico de estupefacientes de la organización. Es quien al parecer planeaba los eventos para los extranjeros, los recogía en el aeropuerto y los llevaba al sitio donde los hospedarían para llevarles a las niñas o adolescentes para su explotación, además de proveerlos de las sustancias alucinógenas. Coneo Delgado, tenía libertad condicional y dos investigaciones activas en la Fiscalía por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.
Sony Navas de Arco, alias “Tony”, al parecer era quien proveía a los proxenetas de estupefacientes para que estos se los entregaran a las víctimas y ellas a su vez a los clientes.
Juan Carlos Escorcia Sierra, alias “El Flaco”, presumiblemente se encargaba de escoltar a los clientes que iban a comprar estupefacientes, y cuando le solicitaban servicios sexuales se contactaba telefónicamente con los proxenetas, además de exigir un porcentaje a las víctimas.
Ana Emilia Rodelo Mejía, esta mujer es señalada también de participar en la presunta captación de mujeres y enviarlas a los apartamentos destinados para la prostitución. También se encargaba, al parecer, de suministrar estupefacientes. Se conoció que ofrecía en las calles del barrio El Laguito apartamentos y servicios a los turistas.
Gerson Sierra de la Barrera, alias “Torito”, se encargaba supuestamente de la venta o distribución de estupefacientes y ayudaba a conseguir clientes para las víctimas.



