El próximo miércoles 17 de febrero, celebraremos en la Iglesia Católica el miércoles de cenizas, dando inicio al tiempo litúrgico de la Cuaresma. La Congregación para el culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos dio instrucciones claras para la imposición de cenizas a los fieles, evitando todo y cualquier contacto físico, respectando las normas de bioseguridad de cada nación.
En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, buscando hacer un profundo y serio examen de consciencia que nos permite un sincero arrepentimiento de nuestros pecados.
También nos invita a compartir con el prójimo y hacer obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que, por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios. El tiempo de Cuaresma es una oportunidad favorable para volver a mirar dentro de nosotros mismos, a nuestro hombre interior, a nuestra alma. Un retorno saludable a uno mismo, que no debe confundirse con una actitud egoísta
En el tiempo del coronavirus, la Cuaresma (que dura exactamente 40 días) puede entenderse como una cuarentena. Un período de cuarentena para el alma, en el que nuestro corazón queda bajo observación. Días de precaución y de cuidado. Días de soledad prudente y autoimpuesta para evitar el contacto con el mundo exterior.
La soledad ayudará al alma a preservarse del contacto con todo lo que es externo a sí mismo y, por lo tanto, ayudará a no distraerse, a no dispersarse, a no mirar hacia afuera sino hacia adentro. El silencio será la mejor manera para que el alma se concentre en sí misma, no por un egocentrismo idólatra, sino para conocerse a sí misma, cuidarse e identificar los males que se deben combatir.
El virus que la Cuaresma quiere erradicar del alma es el pecado. De hecho, si todos experimentamos ser esclavos del pecado, Jesucristo viene a liberarnos. Su triunfo sobre el pecado se sellará con su muerte y resurrección, durante la Noche Santa, en la que tendrá lugar el paso (pessach, Pascua) de la muerte a la vida.
La Cuaresma en tiempos de pandemia nos obliga inevitablemente a dejar lo superfluo, para centrarnos en lo que es esencial para nuestra vida y dirigir nuestra mirada a Dios, como fundamento de nuestra existencia; porque estamos llamados a vivir su Amor por toda la eternidad y en eso consiste la felicidad verdadera.
Dios nos sostiene para afrontar con confianza y responsabilidad esta situación que a todos nos afecta. El ser humano, creado a imagen de Dios, descubre su sacralidad en el silencio, en saborear la belleza del vivir cotidiano, en la mirada transcendente, en el valor de la presencia del otro, en tantos talentos recibidos, pero no siempre hechos fructificar; y, sobre todo, descubre la sacralidad de la vida humana, que debe ser siempre respetada en todo momento de su proceso vital.
Debemos tener mucha confianza. Dios nunca nos deja y se nos hace presente en todas las circunstancias de la vida, por duras y oscuras que nos puedan parecer: «Aunque camine por cañadas oscuras nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan» (Sal 23,4). Él sabrá sacar bien de este mal, y quiere que luchemos contra el mal, con el bien. Pidamos que remita la epidemia y que pronto nos podamos rehacer sanitaria y económicamente. Mientras tanto, estemos pendientes de los más vulnerables y mirando de superar estos momentos de angustia y de dolor, con coraje y esperanza. Debemos vivir de la oración y de la esperanza, y ofrecerlas a todos, como un testimonio de amor. Amemos con esperanza y encontremos el apoyo en la oración. Feliz y bendecida segunda Cuaresma en tiempos de pandemia.
Padre Avelino Ferreira Machado

- Ordenado Sacerdote el 13 de octubre 1996. Terminó Estudios Teológicos y Filosóficos en la Universidad Católica de Lisboa (Portugal). Licenciado en Teología de la Vida Consagrada en Roma. Fue vicerrector y encargado de la pastoral educativa del Colegio Santa Dorotea de Cali. Actualmente Asesor Espiritual de la Institución Educativa Gimnasio del Rosario y otras instituciones Educativas y del Centro de Neurorehabilitación Fundación San Rafael en Sincelejo.



