Luego el inicio oficial por parte del presidente Duque sobre el inicio del plan nacional de vacunación contra el Covid-19 este miércoles 17 de febrero son muchas las expectativas sobre el cronograma, fases y éxito de las vacunas que, en un mar de especulaciones, pero con fe en la ciencia médica reviven la esperanza de reactivar las diferentes esferas sociales.
Una sucreña que lucha día tras día con pasión y vocación de servicio en el Hospital Universitario de Sincelejo (HUS) fue la primera paciente en recibir la dosis de inmunización en todo el territorio colombiano; enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos ha visto como muchos de los colegas el sufrimiento de la humanidad en la etapa final de la vida y ser elegida considero es un homenaje al todo el personal de la salud que representados por Verónica Machado han puesto el hombro en esta lucha contra el SARS – COV 2.
Es una deuda moral del Estado con el personal de la salud, pero sobre todo con los jefes y auxiliares de enfermería quienes a pesar de no contar con los mejores salarios dentro del gremio hospitalario son los acompañantes permanentes de los pacientes en la mayor parte de su estancia hospitalaria y con amor por su profesión entregan en cada turno un poco de alivio en medio del ambiente hostil que se vive en una unidad de cuidados intensivos y mucho peor en el contexto de una pandemia que limita las relaciones humanas.
Como médico de la sala de urgencias he conocido de primera mano la labor de las que para mí son las grandes heroínas de este acontecimiento que cambiara el rumbo de la historia. Verónica es la imagen de amas de casa, esposas, hermanas e hijas que salen de su casa con la esperanza de brindar alivio al necesitado y socorrer al angustiado.
Un uniforme, guantes, caretas y tapabocas las protegen de los múltiples fluidos a los cuales están expuestas durante un aguerrido turno. Entre cubículos, salas de reanimación y aislamiento deambulan llevando un saludo cordial a quien espera un diagnostico o un procedimiento médico. Sus armas son catéteres, gasas y medicamentos que en sus preciadas manos calmaran la ansiedad, el dolor y sufrimiento del enfermo.
He visto sus rostros lacerados por las máscaras, con ojeras por el sueño y destruidas del cansancio, pero cuando las sirenas de la ambulancia avisan que hay un nuevo paciente se activan como por arte de magia y al lado de los médicos inician una batalla campal por tratar de recuperar la vida de aquel que en esta cercano a la muerte.
- Hoy quise tomar este espacio para agradecer a las guerreras que por siglos han sido nuestras aliadas, amigas, confidentes y compañeras de lucha en los servicios hospitalarios. Aquellas que nos han dado un abrazo cuando hemos perdido un paciente, una voz de aliento cuando decimos que no podemos más o quienes han llorado ante la impotencia de la enfermedad.

Hoy Verónica Machado, una coterránea de Buenavista, Sucre representa esa imagen de las enfermeras que al pasar esta pandemia quedaran en el corazón de los pacientes como las que acompañaron su sufrir y en la memoria de la humanidad como las mujeres que entregaron su alma, vida y resistencia en la primera línea de batalla contra el Covid-19.



