El pasado 18 de febrero fue promulgada la Ley 2082 la cual tiene por objeto fortalecer la descentralización administrativa, dando sustento a la creación de una nueva categoría municipal las “Ciudades Capitales” estableciendo un régimen especial al Distrito de Bogotá y a las actuales capitales departamentales, permitiendo a estas gozar de un régimen especial que promueva su desarrollo integral y regional.
Para ello determina que las entidades nacionales deberán delegar a las ciudades capitales sus funciones una vez estas demuestren tener las capacidades institucionales requeridas, pasando a ser el responsable nacional una especie de supervisor que asegure el correcto cumplimiento de las funciones delegadas, garantizando en todo caso que se pueda reasumir las funciones si se presentan anomalías, por el incumplimiento de las metas, de los indicadores definidos o ante las recomendaciones emitidas por la Contraloría General de la Republica, estas delegaciones por supuesto lleva implícita los recursos necesarios para adelantarlas, los cuales se fijan a través de convenios interadministrativos.
Claramente se abre una nueva posibilidad para avanzar desde los territorios, pues en estos es donde se toman las decisiones en el contexto de las dinámicas económicas, sociales, culturales y políticas, aun cuando falta mucho por legislar para lograr realmente que las ciudades capitales, las áreas metropolitanas, las regiones tengan plena autonomía en el manejo de recursos, en la determinación de políticas públicas, además cabe recordar que una gran mayoría de los entes municipales tienen serias limitaciones fiscales y administrativas, impidiendo que se desarrollen armónicamente, y alejándolos de la oportunidad de asumir funciones del gobierno nacional.
Ahora bien para llegar al desarrollo integral y regional que busca la Ley aprobada, se debe considerar la territorialización de las estrategias, que las ciudades capitales den paso a la constitución de alianza territorial, como bien lo mencionan en el artículo de los instrumentos de cooperación horizontal, y en lo referente a la modificación del articulo 8 de la Ley 1625 de 2013 instrumentando la conformación de Áreas Metropolitanas, para resolver temas que escapan a los actuales límites territoriales, para esto deben eliminarse los temores del rol jerárquico y la supuesta perdida de poder de los alcaldes y gobernadores ante el rol metropolitano o de ciudad región.
Dentro de los retos que deben asumirse se encuentra el darle valor a la planificación estratégica, entendiendo que aun cuando la visión del territorio es a mediano o largo plazo en los planes de ordenamiento territorial, los proyectos transformadores del territorio deben iniciarse rápidamente, uno de los grandes errores de los mandatarios locales es asumir listados de obras basados en creer que es el numero de actuaciones y no la articulación de acciones las que generan transformación en los territorios, para ello los agentes públicos deben basarse en la visión estratégica previamente consensuada con los distintos actores económicos, sociales y académicos.
Hoy en día teniendo presente la crisis que genera niveles altos de incertidumbre por cuenta de la pandemia, afectando la convivencia entre ciudadanía y las actuales formas de gobierno, obliga a replantear las estrategias de desarrollo territorial, más la transformación administrativa de cara a distintos temas que deben ser rápidamente abordados: el Desarrollo sostenible y sustentable; el avance tecnológico para lograr valor en la producción territorial; insertar al territorio en la mundialización de la economía; la participación ciudadana eficaz en la toma de decisiones y en el acceso a los estamentos de poder y el lograr el equilibrio entre gobierno eficiente y austeridad pública.
Hay que pasar a gobiernos que prioricen a la gente, en los que la importancia radique en entender las necesidades para vivir y trabajar, convirtiéndose en el eje estructurante de las ciudades capitales y de los territorios, los criterios políticos deben alinearse con las propuestas de ciudad para lograr el anhelado desarrollo integral y regional.



