Como muchos de los niños del Indio, ese rincón del Sur de Sucre, de donde orgullosamente soy, me tocó vivir las penumbras de un mal de ojos, una torcida de lombriz o una piojera. Como consecuencia de estas múltiples consultas tengo el recuerdo de las visitas donde un señor que vivía del otro lado del Caño de Rabón. Su nombre era Donato Diaz y entre sus labores se desempeñaba como Medico, dentista y su mayor especialidad curandero de culebras.
En una de las tantas historias que son mitos de la región un joven amansador de caballos mientras se dirigía a sus labores en la finca recibió la feroz mordida de un “barba amarilla” o “montuno”, como se le conoce en el adagio popular a la Mapaná X. Dicen los que lograron matar al animal que media casi dos metros de largo, quizá por eso sus glándulas de veneno lograron causar casi de forma inmediata sangrado por las encías y perdida de la conciencia en la humanidad del “chelo” como era conocido el experto jinete que ese día quizás estaba destinado a cabalgar con la muerte.
El pueblo entro en pánico, pero Doña Ana, una de las matronas exclamo “Llévenlo donde Don Dona” el de una vez le pone la contra. En hamaca y a hombro campesino lograron cruzar las aguas del Caño de Rabón hasta llegar donde el famosos curandero que al verlo dijo “está muy mal, pero déjenmelo que yo le trabajo”. En medio de pequeños susurros, emplastos, hojas y algunas botellas de suero el “chelo” se bajo de los brazos de la muerte y hoy agradece a la memoria del señor Donato.
Antes de su muerte la cual fue un duelo en la región, tuve la oportunidad de conversar con él y en pocos minutos evidencie la sabiduría que aquel hombre mojanero, amante del porro y del mote de queso transmitía en sus palabras. Su deceso fue una gran perdida para el departamento de Sucre debido a que con el se fueron formulas, escrituras y sabiduría ancestral que no pudo ser recopilada.
Esta historia como cada una de las que narro en mis columnas pretenden mostrar la gran riqueza cultural, social y ambiental que tiene la Región de la Mojana y que con la muerte de los caciques de comunidades indígenas están pasando al olvido debido a que la culturización occidental y la política consumista que atrae a las nuevas generaciones están ocasionando la perdida de la tradición oral de los pueblos nativos.
Son varias las investigaciones realizadas que permiten evidenciar de forma clara como en estos tiempos se han perdido los valores ya que los jóvenes de hoy en día están sumergidos en las nuevas tecnologías y por ende han perdido las tradiciones y transmisión de conocimiento que es una de las grandes riquezas históricas de nuestro país.
Narraciones como la de Don Donato Diaz el gran salvador de la región de Rabón como era conocido por muchos, merecen ser estudiadas por las entidades departamentales y nacionales, buscando un resumen etnográfico que permita mostrar a las nuevas generaciones la evolución que ha tenido el conocimiento médico, cultural y social de la Mojana sucreña.



