El titular eran las palabras textuales de quien hasta hace poco ejerciera como primera dama del Distrito de Cartagena de Indias, Cynthia Pérez Amador, una mujer afro de pelo apretao como se dice por oca, de estrato bajo que inclusive vivía arrimada a su madre en una humilde vivienda.
No se cómo conoció al personaje que hoy está en boca de todos por su maltrato permanente a los ciudadanos que no piensan como él, pero principalmente por el maltrato verbal contra las mujeres.

El caso más reciente ocurrió con Cynthia esa mujer, echá pa’lante que le dio la mano cuando nadie creía en él y quien en los momentos de desesperanza le decía “William Dau no tires la toalla, sigue adelante”.
Este hombre que logró lo que parecía imposible en la ciudad y al que todos señalaban como “loco”, andaba de a pie, sudando bajo un inclemente sol y junto a él su escudera, la mujer gruesa de piel morena maltratada por los rayos del sol, pero convencida que aquel hombre quien entre los locos parecía cuerdo, podía ser el palo en las elecciones para la Alcaldía de Cartagena, y así fue.
Ni el mismo Dau podía creerlo, menos aquellos entusiastas que recorrían en multitudinarias caravanas las calles de la ciudad respaldando con pitos, banderas y pancartas la propuesta de otros candidatos con mayor opción y trayectoria política.

William Dau, el veedor, el que denunció hasta la saciedad al entonces gobernador de Bolívar Dumek Turbay Paz, ganó con una extraordinaria votación y acabó con las maquinarias políticas, derrotó a su tocayo al que todos daban como alcalde y con un discurso anticorrupción, se convirtió en la esperanza de un pueblo que ya no quería a los mismos con las mismas, pero con el correr de los días esa ilusión se ha ido desvaneciendo porque la ciudad pareciera que no avanza y si avanza es a paso de tortuga.
El “Salvador” para muchos se ha convertido en “una moneda de cuero”, como lo han calificado varios de sus seguidores que hoy entendieron y reconocen su error. Los que no, siguen aplaudiendo cada una de las acciones del mandatario quizás como venganza por lo que hizo la clase política tradicional.
Cartagena de Indias, La Heroica, hoy llora la desgracia de tener un alcalde que no sabe para dónde va, un alcalde que cualquier bus le sirve, un hombre al que muchos les cuesta llamarlo señor o llamarlo Alcalde porque no se sienten representados, es sucio en el hablar, porque no tiene argumentos, no gestiona y porque cada día “pela más el cobre con sus acciones y decisiones”. Es una especie de padre nefasto y un tractor con la caja de cambios fuera de control. ¿De qué madera habla Dau en el audio que le envió a Cynthia? ¿De qué educación, de que valores, de qué lealtal? si ni siquiera con un cartón de abogado él la tiene.

William Dau caminaba del timbo al tambo pero no conocía los barrios de Cartagena. Su campaña la hizo a punta de denuncias en redes sociales que al sol de hoy no han dado ningún resultado. Se dio a conocer porque el abogado Alexander Covilla, columnista en 724 Noticias, se puso a la tarea de escuchar durante horas y con atención lo que decía y por lo delicado de la situación, comenzó a hacerle eco a sus palabras, así caló en el corazón de quienes no gustan de los políticos que llegan al poder a enriquecerse y a enriquecer a los amigos y los que no votaban salieron a las urnas a darle una mano para castigar a los de siempre.
De esta manera, le dieron una bofetada a los políticos tradicionales a los que en su lenguaje viperino llama «malandrines», pero el precio que hoy paga la ciudad es demasiado alto. ¿Qué pasará si se mantiene en el poder? Qué pasará en las próximas elecciones? ¿Montará Dau a otro alcalde para seguir en el poder?
Por los comentarios que leo en las redes sociales creo que muchos añoran esa clase política tradicional que aunque dicen ellos “roba” sabe gobernar. La ciudad requiere con urgencia un verdadero líder, una persona con principios y valores que en verdad le duela la ciudad y trabaje por ella. Buenos candidatos hay pocos, charlatanes que quieren ser alcaldes sobran, pero finalmente es el pueblo el que tiene la última palabra y lo demostró eligiendo a Dau, un hombre que desconoce cómo se gobierna, no conoce el respeto, la responsabilidad, la ética, la moral y ni los buenos principios, y no lo digo yo, lo dicen sus acciones, su mal vocabulario y quienes se atreven a criticarlo lo tildan de demente, esquizofrénico y hasta más.
Dau aseguraba que Cinhtya cumplía todos los requisitos para ocupar un cargo de alta confidencialidad, fue su jefe de campaña e integró el comité inscriptor para formar el Movimiento Salvemos a Cartagena, hoy no le sirve y así se lo hizo saber en un audio de whatsapp.
Cuando estalló el escándalo por los honorarios que recibía la entonces primera dama y el detrimento patrimonial que eso causaba al Distrito, más el engaño por posesionarse con documentos falsos, Dau la defendió hasta el último momento y se sentía orgulloso de abrazarla porque eso la gente se lo aplaudía y así el demostraba que era un hombre untado de pueblo, cuando la realidad es otra. Hoy ese “romance” llegó a su fin de la peor manera con un audio enviado en horas de la madrugada donde le dice toda clase de improperios con odio, rencor, morbo y desprecio. Escuchar audio.
En las calles, en el palito de caucho, en los bajos de la Torre del Reloj, en la plaza de Bolívar, en el camellón de los mártires, arriba y abajo del Palacio de la Aduana, la gente de bien se reúne y siempre sale a relucir la misma pregunta ¿Qué va a pasar en Cartagena? ¿Dónde están los entes de control? ¿Están los Araujos detrás del alcalde dándole órdenes y cuidándole las espaldas? Amanecerá y veremos dijo el ciego.




