Reconocernos y descubrir nuestro universo interno es un ejercicio necesario para nuestro bienestar y gestión emocional, y aunque lo que observamos afuera nos responde mucho de lo que hay adentro por ser nuestro espejo. La Introspección, es la capacidad reflexiva inmediata de la mente humana para conocer sus propios estados.
Proviene del latín introspicere que significa “mirar adentro”, su significado etimológico define la introspección como la autoobservación o la observación hacia la misma persona, es decir, de la conciencia y de los propios sentimientos. El ser humano es el único ser viviente que tiene la capacidad de mirarse a sí mismo y esto cuando sabemos utilizarlo a nuestro favor y nos hacemos consciente de ello es un regalo maravilloso.
Este regalo de percepción interna y navegar por el mundo interior, se basa en la capacidad reflexiva a la que la mente tiene que referirse o ser consciente de sus propios estados. La introspección muestra la capacidad de una persona para abstraerse del entorno para enfocarse en sí mismo, marcar una distancia y vivir mejor. Hay una relación que es permanente durante toda la vida, esta relación es la que surge de estar solo con uno mismo. Durante este tiempo de Semana Mayor tendremos la oportunidad de encontrarnos con un escenario propicio para este encuentro mágico con nosotros mismos y con nuestras emociones.
Así que aprovecha para mirar hacia adentro, redescubre tu esencia y propósito de vida, revisa tus objetivos, como vas hasta el día de hoy, que deseas mantener o cambiar. Recuerda hacer este recorrido de manera amorosa y honesta, sin juicios de valor negativos que te carguen de culpas innecesarias, sino que te conectes con tu amor propio, ese amor incondicional que proviene del amor de Dios, ese amor divino que nos mira desde la aceptación de nuestra naturaleza, aunque no esté de acuerdo con algunas de nuestras acciones nos acepta y acoge.
Qué tal si nos llenamos de amor incondicional en esta Semana Mayor, cada uno desde su marco de referencia, construyamos experiencias de amor incondicional, en la libertad de vivir cada momento con intensidad, en el presente. Despojándonos de la carga emocional negativa de las experiencias pasadas, aliviando nuestra carga y dejándonos libres para disfrutar un presente con el vidrio de la mirada hacia la vida más claro, por haber dejado atrás todo lo que había empañado.
Mirar hacia adentro te da esa posibilidad, porque dentro de ti están todas las respuestas para vivir una vida feliz y llena de bienestar emocional. Solo tú tienes el poder de hacerte feliz cuando redescubres como funciona tu mundo interno, es como poner la casa en orden. Pones en orden tus pensamientos emociones, recuerdos… sanas y sientes diferente cuando pones en orden y limpias tu casa interior, cuando la llenas de un aroma especial con el amor incondicional. Vive esta semana y cada día de tu vida como el mayor tesoro.



