La constitución de 1886 en su momento histórico fue un documento moderno que inició el camino a la aplicación práctica de un Estado liberal, inspirada en el modelo de “Estado de Derecho”, donde primara el imperio de la ley, de la mano con la influencia positivista de occidente, donde hace carrera el aforismo, “es ley lo que la ley así lo ordena”.
Esta constitución abre las puertas al Siglo XX enfrentándose a las nuevas realidades políticas de un país en pañales, bipartidista, y a unos contextos históricos a nivel global como la primera y segunda guerra mundial, la gran depresión de 1929, el cambio de la política económica del liberalismo clásico al Estado interventor “Keynesiano”, y a nivel interno la guerra de los mil días, la pérdida del canal de panamá, la danza de los millones, la masacre de las bananeras, la discusión política entre liberales y conservadores, el surgimiento del sindicalismo, el bogotazo, el inicio de un nuevo periodo de violencia, el frente nacional, entre otros.
La constitución de 1991 era una necesidad en su momento debido que se requería adaptar el modelo constitucional al concepto de Estado Social y Democrático de Derecho, que se encontraba en boga en occidente, donde primaban los derechos sociales del individuo, la satisfacción de necesidades básicas y el mejoramiento de la calidad de vida, pero además porque se debían corregir ciertas prácticas de la política, elevando a canon constitucional un régimen de inhabilidades, incompatibilidades y conflicto de intereses más estricto, en ese afán de aminorar la corrupción administrativa, el nepotismo y el clientelismo.
En el modelo constitucional anterior se podían elegir para corporaciones públicas en elecciones que se realizaban en la misma fecha a los parientes sin distingo de los grados de consanguinidad, afinidad o civil, incluso se podían elegir de manera simultánea para diferentes corporaciones públicas de elección popular, y era así como el que se hacía elegir congresista por papeleta, podía sin ninguna prohibición elegirse diputado a la asamblea en su departamento y concejal en los municipios, así mismo encontrándose posesionado en el Congreso podía pedir licencia para ocupar un cargo en el ejecutivo o que lo nombraran Gobernador o Alcalde de un Municipio de su predilección, dejando su curul reservada a través de la figura de un suplente, igualmente, siendo congresista el día que regresaba a su región, le decía al suplente en la asamblea o el concejo “quítate tú, para ponerme yo”.
La circunscripción nacional para la elección de senadores en vez de aminorar las practicas clientelistas, las aumento teniendo en cuenta que la dirigencia política hábilmente entendió el sistema, y aprendieron a organizar la clientela requerida para obtener escaños, e incluso no existía una limitación para que de la misma casa política se eligiera más de una curul, debido a que el numeral 6 del artículo 179 de la C.P. establece que no podrán ser congresistas, “quienes estén vinculados entre sí por matrimonio, o unión permanente, o parentesco dentro del tercer grado de consanguinidad, segundo de afinidad, o primero civil, y se inscriban por el mismo partido, movimiento o grupo para elección de cargos, o de miembros de corporaciones públicas que deban realizarse en la misma fecha”, es decir, que si se inscriben por diferentes partidos o movimientos políticos, no estarían incursos en inhabilidad.
El numeral 8 del artículo 179 ibídem, estableció como prohibición para aspirar al congreso, “nadie podrá ser elegido para más de una corporación o cargo público, ni para una corporación y un cargo, si los respectivos períodos coinciden en el tiempo, así sea parcialmente”, sin embargo las interpretaciones de este artículo, han permitido que Diputados, Concejales, Gobernadores y Alcaldes elegidos para un periodo aspiren a ser congresistas, renunciando previamente durante un tiempo determinado, haciendo el esguince a esta disposición constitucional.
El constituyente de 1991 le falto colocarle dientes al numeral 5 del artículo 179 ibídem, que a su tenor literal señala, “quienes tengan vínculos por matrimonio, o unión permanente, o de parentesco en tercer grado de consanguinidad, primero de afinidad, o único civil, con funcionarios que ejerzan autoridad civil o política”, esto por cuanto ha posibilitado que al no prohibirlo en tratándose de Gobernadores y Alcaldes, al interpretar los juristas que esta inhabilidad solamente este dirigida para la circunscripción electoral territorial de Cámara de Representantes, mas no para la circunscripción nacional, en la que se encuentra el Senado de la Republica, generando este vacío un terrible mal para la democracia, para las buenas prácticas políticas, para la salvaguarda de la moral administrativa y del patrimonio público, debido a que los dueños del poder local y de la pluma, como producto de la paranoia y la desconfianza que ha producido la traición y la deslealtad de los forasteros, se limiten a llevar a sus parientes más cercanos, tomando decisiones administrativas que quiéranlo o no terminan afectando abiertamente el patrimonio público, por la burocracia y la contratación excesiva, para obtener una curul en el legislativo que los consolide como nueva casa política, para aumentar el ego que le permitirá pavonearse como un nuevo barón electoral en los círculos políticos, sin importar el nivel académico o intelectual del aspirante para que haga un buen papel en el parlamento, lugar este reservado para los padres de la patria, donde se realizan los grandes debates de trascendencia nacional, requiriéndose conocedores de los distintos asuntos de la administración pública, para que con sus ideas edifiquen sabias decisiones, donde muchos de estos nuevos elegidos se verán como “mosca en leche”.
En las elecciones locales de alcaldes y gobernadores, quienes aspiran a estos cargos arrodillados con biblia en mano juran ante la clase política que no llevaran candidatos de su familia a enfrentarlos en la elección de senado, sin embargo, ya ungido con el voto popular, rodeado del comité de aplausos que festejan las más efímeras vanidades del líder, con un nuevo caminado aristócrata que no luce al chocar con sus orígenes y con una mirada vaga hacia el infinito, para no ver las realidades del mundo profano, con el ego y la arrogancia crecida, se le olvida rápidamente el juramento que hizo cuando le tocó arrodillarse para renunciar a cualquier apetito político, para dejarle una tranquilidad de momento al nuevo aliado, cuando juró no competirle en su escaño, sin embargo en vez de tener cierta gratitud, comienza por debajo a desmontarlo utilizando el poder político que descansa en su pluma, para enfrentar una cruzada que lleve a elegir a uno de los suyos al senado, sin tener en cuenta la ética, la moral y otros valores axiológicos mínimos que debe tener un ser humano, máxime que siendo el dueño de la pluma puede torcer la decisión en las urnas por el poder burocrático y económico que representa, posición esta peligrosa no solo para el erario, sino para el mismo gobernante, por cuanto queda expuesto a que le lluevan dardos y centellas, porque los mancillados no están mochos, y como los procesos y procedimientos administrativos hoy son públicos, colocaran la mirada de los organismos de control, revisándoles sus ejecutorias, además los ciudadanos del común, especialmente los que tienen un nivel de preparación, están observando lo que ocurre y lo que se comenta en los corrillos de la administración, y en los círculos sociales, donde sale a relucir lo que hacen y deshacen, debido a los errores que cometen los dueños del poder, por aquello de que más puede el ego, la vanidad, la prepotencia y la arrogancia de las pasiones humanas.
Este tipo de gobernante puede que logre los fines esperados a corto plazo, pero la gran perdedora es la democracia y el parlamento mismo, debido a que se termina eligiendo a cualquier “don juan de los palotes”, para satisfacer un capricho de este nuevo monarca, que pretende jugar al político enfrentándose a las casas políticas tradicionales que llevan décadas en el parlamento, y lo más vergonzoso es que este nuevo parlamentario siendo ave de corto vuelo, sin conocimientos previos de la política, termina su periodo, como lo señala un veterano político “sin llegar a conocer si quiera los baños del congreso”, perdiendo la oportunidad personas preparadas que puedan jugar un papel importante y trascendental para la democracia colombiana.
Por: Carlos Daniel Fajardo Ozuna
Ex diputado de Sucre Abogado Especialista en distintas Disciplinas Jurídicas y en Gestión Publica Magister Docente Universitario.



