La geopolítica es cambiante, dinámica e impredecible, donde siempre tienen que haber ganadores y perdedores, aun cuando muchos perdedores se convierten en ganadores por esos epítetos de lo que llaman descaradamente los “avatares de la política”, aunado a la mala concepción que se tiene de la sociopolítica en su aplicación para lograr los objetivos que ella promulga, tales cómo, la de ayudar a satisfacer las principales necesidades de la población y en especial, que existiese una permanente, pero actualmente inexistente, relación entre la clase política y las personas, que a la larga, son las que proporcionan la materia prima para el logro de sus metas, como es el voto popular.
El rumbo tomado por el “glorioso partido Liberal” en el país, deja mucho que desear, posiblemente orquestado por personas de bien, pero, después de la figura del expresidente Gaviria, a nivel nacional y departamental la mayoría son ilustres desconocidos, con muy poca actividad, cero presencia en ayudar conjuntamente con senadores, representantes, diputados y concejales, a resolver los problemas de lo social, sin pronunciamiento sobre la reforma tributaria, enquistados en los departamentos y municipios en espera de la mermelada que le puedan entregar éstos mandatarios, a fin de iniciar sus campañas proselitistas en alianzas con el mejor postor, sin importar los estatutos del partido
El Partido liberal quedó acéfalo de líderes y de manera especial de provincia, esperemos que no se repita la famosa expresión retomada de otro bando, NO VOTAREMOS POR EL QUE DIGA GAVIRIA, quien a pesar del “grito vagamundo” de Guillermo Buitrago: “MENTIROSO, URIBE MENTIROSO”, se unió en la segunda vuelta del candidato Duque y después, sin sentido, cuestionando determinaciones presidenciales, pero con un “tufito” de mermelada. Lo cierto es que el mal llamado “partido liberal”, está en cuidados intensivos, y no por el covid, desde hace muchos años no ha tenido ni tiene un candidato de altura que pueda levantar el raído “trapo rojo”, y más cuando en el 2020 ese celebró de manera virtual, y bastante cuestionada el congreso nacional, donde el expresidente Gaviria logró su reelección por 2 años más. La división intestina no se hizo esperar, de manera especial del sector socialdemócrata auspiciado por el Senado Luis Fernando Velasco y la salida en el 2018 del ex senador Juan Fernando Cristo, quien montó tolda aparte con el partido “En Marcha” conjuntamente con Guillermo Rivera, Cecilia López y ‘Lucho’ Garzón entre otros, pero que al parecer “En marcha” se ha quedado en una simple caminata
Mucho de los alfiles provincianos tienen un as bajo la manga y a causa del hundimiento de la reforma política, el transfuguismo no puede darse de manera abierta y lo hacen solapadamente buscando un buen soporte tanto económico como de votos en sus respetadas aspiraciones, a sabiendas que el 2021 será importante en materia política por el conocido cuento de las alianzas de los partidos, de frente a las elecciones del Congreso y a la Presidencia en el 2022.
El Partido Liberal Colombiano ha engendrado grandes personajes de nuestra vida política, no es más que recordar a Alfonso López Pumarejo, Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán y es por ellos que el liberalismo no debe estar arrinconado y mucho menos arrodillado, a expensas de ideologías de extrema derecha o de extrema izquierda, sin mordaza para decirle a los colombianos por ejemplo que la reforma tributaria es un oasis de incongruencias redactado por invasores de la ·Economía Salvaje” contratados por el estado para crear cargas impositivas a la población y al sector productivo en contra de la democracia colombiana, maltratando solapadamente las ideas liberales de una verdadera social democracia.
Esperamos que los parlamentarios liberales no estén haciendo acuerdos “por debajo de la mesa” y entierren definitivamente lo poquito que queda y no se conviertan en la vergüenza nacional por sus oscuras y solapadas actuaciones. Es necesario que actúen de frente al país y den a conocer sin tapujos sus posiciones. Eso es ser un verdadero liberal.



