Hoy vamos a dedicar esta columna a una técnica que ha sido discutida por muchos y criticada por familiares quienes no ven con buenos ojos el hecho de que en las Unidades de Cuidados Intensivos tratan a sus seres queridos como “bolsas de carne” y las voltean boca abajo como esperando que se mueran. Cabe anotar que bajo la ignorancia y el desconocimiento cualquier procedimiento por salvador que parezca puede ser considerado una ofensa contra el cuerpo humano.
Es mediodía y en el frio de una cama de cuidados intensivos (UCI), conectada a múltiples “aparatos” y “mirando para el piso” se encuentra la humanidad de Doña Juana; una pujante mujer de 60 años que lucha incansablemente por no perecer bajo el manto del Covid-19 luego de tener una falla ventilatoria y requerir intubación orotraqueal.
Su hija alcanza a verla a través de una ventana de vidrio y a múltiples pies de distancia. Lo que más llama su atención y por lo que decide “regar el cuento” es la posición en la cual tienen a su madre debido a que para muchos el estar boca abajo es una superstición de mala suerte porque el enfermo no puede ver la cara de Dios.
Muy en contra de la creencia popular y haciendo caso a la ciencia que ha estado combatiendo este enemigo tan minúsculo, el cual ha logrado colocar de rodillas al planeta entero puedo afirmar que la pronación o “decúbito prono” (termino médico) si funciona teniendo como base conocimientos de anatomía y fisiología pulmonar.
Desde la década de los setenta se empezaron a evidenciar los primeros beneficios, debido a que los pacientes mejoraban sus niveles de oxígeno y por lo tanto se impactaba de forma positiva en la tasa de desenlaces fatales a causa del compromiso pulmonar.
Medicamente hablando se debe tener presente que los parámetros pulmonares se distribuyen de forma más equitativa si el paciente esta boca abajo debido a que se aumenta el área de expansión pulmonar y esto permite un mayor flujo de oxígeno logrando en palabras criollas “mejor calidad de la sangre” que ayudará a perfundir órganos vitales como cerebro, corazón y riñones; además de reducir la lesión pulmonar asociada a la ventilación mecánica (efecto del paciente estar intubado).
Como todo procedimiento tiene sus riesgos y aunque parezca simple puede tomar mucho tiempo unido a muchas manos y evaluando las poblaciones de riesgo, los pacientes con obesidad son los grandes afectados por esta pandemia y exigen un equipo completo para su movilización buscando evitar la presencia de lesiones como ulceras por presión, daño de líneas de acceso o el peor de los casos extubación durante el procedimiento.
Por todo lo anterior y a groso modo puedo concluir que la pronación es una tecina segura en manos entrenadas y que basado en estudios aumenta la supervivencia de los pacientes; lo cual por si solo es un gran logro en medio de esta catástrofe que se vive como consecuencia del SARS – COV2-
Hay que dejar a un lado las pasiones culturales y en lugar de criticar la ardua labor que realiza el personal de salud, la población debe convertirse en un apoyo a su trabajo porque no sabemos hasta cuándo tendremos muchos hijos de Dios mirando boca abajo.



