«Estaba enamorada y él fue despertando mi sexualidad poco a poco, con ternura y paciencia. Fue mi primer hombre, mi amor, mi esposo…»
«Vivía en medio de muchas relaciones sin compromiso. Unas momentáneamente placenteras, otras aburridas, otras conflictivas e incluso tormentosas. Conocí a una mujer diferente, tierna, que me enseñó un mundo opuesto a lo que había vivido, que no todo se reducía a una cama y, por primera vez, experimenté el maravilloso orgasmo que solo produce el sexo con amor. Sabía que era la mujer de mi vida y que siempre estaría a mi lado”.
Cuando hacemos el amor con amor, sentimos que el sexo es excitante, placentero y sublime. Es el ideal, ya que la sexualidad es la comunicación más íntima de una pareja cuando logra fusionar mente, cuerpo y espíritu en esa nube mágica que se crea cuando se fusiona su universo sensorial y su sexualidad con el lenguaje del amor. Allí, todo es positivo…
Amar es una capacidad que también implica dejar el egoísmo para pensar en el otro, aprender a perdonar y sufrir desencantos e insatisfacciones que, afortunadamente, tienen involucrado el sexo que “es lo más divertido que se puede hacer sin reír…”
El sexo sin amor llega fácilmente en ciertas etapas de la vida en las que no queremos saber de compromisos, no estamos preparados para asumir una relación o en las que no somos capaces de querer porque tal vez no nos queremos a nosotros mismos.
Jugamos a la seducción o a dejarnos seducir y pensamos que es un pasaporte a la aventura y como todo viaje a lo desconocido implica riesgos, limitaciones y una carrera desenfrenada a la satisfacción física pero cuando se alcanza… quedan sentimientos de vacío, culpa o insatisfacción porque en el fondo de nuestro corazón, todos buscamos intimidad emocional.
Aunque Woody Allen asegura que “El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía, es una de las mejores” y en muchos casos creemos que es así, ¿dónde quedan los sentimientos? ¿dónde queda el respeto por los sentimientos del otro, si solo lo vemos como objeto sexual? ¿dónde queda el respeto por nosotros mismos si solo nos vemos como seres que sienten de la cintura para abajo dejando de lado nuestra diferencia como seres racionales?
Pensamos que todo se reduce al gozo, pero emocionalmente nos hacemos daño a nosotros mismos, dañamos a los demás y los que no se deciden al amor, probablemente estarán condenados a la soledad. Es fácil lograr una conquista de momento, pero lo difícil es lograr que te amen y amar verdaderamente.
Tener sexo con o sin amor es una decisión personal pero esta decisión nos conduce a caminos opuestos. El sexo sin amor produce una satisfacción física que concluye rápidamente y deja un vacío con el cual se inicia una carrera hacia próximos encuentros que cada vez van aumentado la sensación de soledad emocional y acrecientan la inmadurez afectiva que impide asumir relaciones con compromiso.
Cuando tenemos sexo con amor, iniciamos un paseo que va más allá de la piel, hasta que encontramos la clave de nuestra máxima capacidad amorosa bajo el intenso palpitar de dos corazones que laten al unísono cuando juegan y marcan el compás de su pasión, al ritmo de caricias sublimes que interpretan con sus cuerpos: divino instrumento de su erotismo.



