Seis presuntos integrantes del grupo delincuencial conocido como “Los Marqueteños”, que delinque en los municipios de Marquetalia y Samaná (Caldas), fueron capturados en las últimas horas en una operación conjunta entre la Fiscalía el Gaula de la Policía y el Batallón Ayacucho.
El ente acusador los presentó ante un juez de control de garantías y les imputó los delitos de concierto para delinquir agravado, extorsión agravada, desplazamiento forzado, utilización de prendas de uso privativo, uniformes e insignias; y tráfico, fabricación y porte de armas de fuego. Ninguno de los capturados aceptó su responsabilidad pero el Juez los cobijó con medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.
Entre los capturados figuran Juan Carlos Córdoba López, alias “Comando o Juancho”, quien al parecer es el cabecilla de la organización; Luis Enrique Toro Murillo, alias “Jabalí”; y Luis Carlos Ospina Bedoya, alias “Samaná”. También hay dos mujeres y otro hombre.
Durante las diligencias de registro y allanamiento las autoridades incautaron en las residencias de estas personas un revólver calibre 38 mm con seis cartuchos, una escopeta calibre 16, prendas y material de intendencia de uso privativo de las Fuerzas Militares y teléfonos celulares con sus respectivas memorias.
Estas capturas se realizaron tras varias denuncias de personas que aseguran ser víctimas de extorsiones y amenazas constantes, les exigían sumas de dinero entre $100.000 y $500.000.
Durante 7 meses de investigación, se evidenció que uno de los casos es el de un prestamista de Marquetalia, quien aseguró que alias “Comando” al parecer se movilizaba con varias personas por las veredas del municipio usando uniformes de la fuerza pública y armas de fuego.
Otro de los afectados es un minero, quien denunció que un día mientras trabajaba sacando oro del río, llegaron varias personas, que se identificaron como integrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) exigiéndole la entrega de dos gramos de oro semanal. Incluso algunas de las víctimas tuvieron que desplazarse del sitio donde vivían, ante las amenazas del no pago del dinero exigido.



