Nuestro país se encuentra en una situación difícil, pensamos que es una de las peores en la historia reciente del país. Muy a pesar del hundimiento de la reforma tributaria, el paro sigue y parece ser que ya no hay un grupo, líder o lideres homogéneos que éste al frente de las movilizaciones, se nota una especia de actividades avispas donde muchos sectores están sacando a la luz pública sus inconformidades y otros tantos dedicados al desorden, saqueo, agresión, maltrato a la población y a fuerza pública, situación ésta que va en contravía de los lineamientos y objetivos justos de la esencia de las marchas
Hacemos un llamado cordial a los miembros del Comité Nacional de Paro conformado por movimientos y partidos políticos tales como; estudiantes, campesinos la Confederación Nacional del Trabajo (CGT), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Confederación de Pensionados de Colombia (CPC), la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), Confederación Democrática de los Pensionados (CDP), las Autoridades Indígenas del Sur Occidente Colombiano (AISO), Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), Dignidad Agropecuaria, Cruzada Camionera, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), transportadores y otras organizaciones social, que es necesario acceder a las mesas de negociaciones con propuestas claras y cumplibles a corto, mediano y largo plazo.
Razones les sobra a los sectores en protesta, cuando el desfase, incumplimiento e inconformidad viene de gobierno en gobierno, año tras año, madurado con el “Frente Nacional”, cuando los políticos de la época, se confabularon para engendrar el antipatriota “pacto político” entre liberales y conservadores para gobernar con alternancia y a sus anchas entre 1958 y 1974, con el cuento de dejar atrás la dictadura del general Rojas Pinilla.
Así como se alternaban la presidencia con un gobierno nefasto de coalición, lo hacían con la burocracia, se repartían el botín de los ministerios, institutos, empresas del estado, politizando como sucede actualmente con las tres ramas del poder público (ejecutiva, legislativa y judicial). Con ese pacto, se fortaleció la corrupción, el nepotismo y la falta de una política social. Ellos no miraron el futuro de nuestra clase trabajadora, de las pensiones, la salud, educación, de cómo generar empleos dignos con salario mínimo acorde con las necesidades básicas, pensaron solo en sus presentes y ahora tenemos los resultados.
Los incumplimientos de los pactos firmados han sido casi totales, muchas veces por culpa de la tramitología y otras por los intereses ocurso de un sector de la clase política que hacen lo imposible por hundir las reformas que no les conviene. Por ese comportamiento, el país ha vivido muchas protestas o movilizaciones. El pasado no se olvida, nos transportamos al 13 de septiembre de 1977 en la presidencia de Alfonso López Michelsen, hijo del también expresidente liberal Alfonso López Pumarejo (1934 a 1946), cuando en la madrugada del 13 de septiembre de 1977 el país vivió una de la mayores movilizaciones que haya tenido el país, bautizada como el ‘Gran Paro Cívico Nacional’ dejando en una sola jornada 19 muertos y más de 300 heridos.
Pero el anterior no ha sido lo único, el Centro de Investigación y Educación Popular de Colombia CINEP registra para nuestro país más de 25.000 protestas desde la década de 1970 hasta el 2018, donde resaltamos la del 2008, con las manifestaciones contra las FARC por las desapariciones, secuestros y muertes ocasionadas por dicha guerrilla y a partir de allí muchas más, como el realizado paro universitario entre octubre y diciembre de 2018, las protestas de 2019-2020 por la falta de políticas sociales.
Lo que vemos actualmente es que se nota que el sector más perjudicado en la historia, producto de políticas sociales a su favor y el nepotismo de ayer y hoy son los jóvenes colombianos que ven difícil su futuro, por tal razón se han empoderado de una parte de las protestas diciéndole al país político-económico que ellos si tienen que ver con el desarrollo del país y deben tenerlos en cuenta en las mesas de negociaciones.
Las consecuencias sociales y económicas de más de 15 días de paro y marchas son astronómicas, más de 15 mil colombianos se hunden en la miseria, según el DANE la pobreza subió del 42.7% al 52,5%”, escasez de dólares en circulación, la devaluación del precio del peso colombiano, de los bonos de inversión y la pérdida de la alta calificación de riesgo que poseía nuestro sistema financiero, no podemos seguir con los bloqueos de carreteras, tal situación aporrea a los sectores vulnerables con el aumento y escasez de los precios de la canasta familiar.
No podemos patrocinar los ataques vandálicos y saqueos ya que ello no hace parte de la cultura de la protesta. El Papa Francisco le envió un mensaje a los colombianos: «Expreso mi preocupación por las tensiones y enfrentamientos violentos en Colombia que han provocado muchos muertos y heridos», y agregó…«Rezamos por vuestra patria»”.
La única salida es la negociación con soluciones reales y efectivas



