“Que sean considerados”; “que se preocupen por lo que estoy sintiendo”; “que no prometan lo que no van a cumplir”; “que no sean grotescos para decir lo que realmente quieren”; “que no vayan directamente al grano”; “que se preocupen por estar más tiempo en el proceso de encender la llama”; “muchos apagan el fuego sin darse cuenta que hasta ahora había una chispita que se estaba encendiendo”; “que no nos presionen para hacer cosas que nos hagan sentir incómodas”.
A muchos hombres se les olvido enamorar y acariciar con palabras. Recuerden que las mujeres somos auditivas y la respuesta de satisfacer a una mujer, radica en escucharla. Cada una vive y siente diferente y por ende encuentra el afecto y el placer de diversas formas.
En lo que todas las entrevistadas coincidieron es en desear romance antes, durante y después. Sueñan con un hombre más solícito y preocupado por ellas. Con un ser que les brinde de corazón una palabra de elogio y que concluya su encuentro con ojos de cariño y gratitud. Claro está que esto solo lo lograremos en relaciones donde involucremos el amor que va más allá de la genitalidad.
Cuando un hombre demuestra afecto, se toma tiempo para escuchar lo que ella siente, percibe sus gustos, deseos, molestias y deja que la imaginación fluya, para descubrir los principales puntos de unión con su amada.
Las mujeres prefieren un encuentro maravilloso en donde no uno de los dos, sino los dos, alcanzaron la cima del placer. Pero es necesario que, al afecto, la percepción y la imaginación le mezclemos el amor para encontrar el verdadero secreto de la creación erótica.
Si los hombres se deciden a ser pacientes, pueden hacer una cuidadosa selección y agudizar el oído para leer entre líneas lo que quiere su pareja, ¿Saben quiénes serán los más beneficiados? Ustedes, que se constituirán en los autores, protagonistas y directores de la mejor orquestación amorosa que hayan interpretado.
Cuando un hombre siente que va a perder a la persona que ama sabe que debe cambiar y ¿si todos los días la trata como si la fuera a perder? ¿Por qué esperar a perderla para comenzar a valorarla, respetarla, desearla, ser fiel, comprometido y querer reír con ella?
Es allí donde el hombre puede encontrar las claves para saber qué es lo que realmente quiere su pareja y descubrirá que: “tus amores son más deliciosos que el vino; sí, el aroma de tus perfumes es exquisito, tu nombre es un perfume que se derrama…” como dice el Cantar de los Cantares.



