Científicos australianos han dado vida a la rana rheobatrachus extinta desde 1983, ahora planean revivir al famoso tigre de Tasmania aprovechando el ADN antiguo; la empresa estadounidense Dacty ha logrado desarrollar un robots con IA capaz de enseñarse a sí mismo como manipular objetos; Terrestrial Energy de Canadá ha logrado ofrecer energía nuclear para servicio público masivo, asegurando que cada día va a ser más barata y con menor riesgo ambiental; el Ingeniero biólogo Stephen Quake de la Universidad de Stanford, ha logrado con la biopsia liquida detectar tempranamente cáncer, e incluso determinar si una mujer gestante tendrá riesgos de dar a luz prematuramente.
Las vacunas personalizadas que se adaptan al sistema inmunológico mutando de acuerdo al paciente, están próximas a ser una realidad; Beyond Meat e Imposisible Foods, están creando carne sintética en laboratorio con el mismo sabor que el animal. Asistentes de IA como Siri y Alexa han ido evolucionando, OpenAI y Google trabajan desde 2018 en un sistema capaz de predecir palabras para que logren comprender un enunciado como lo haría un ser humano, muy seguramente no demoraremos en lograr establecer conversaciones profundas con estos sistemas virtuales.
La ciencia ficción empieza a dejar las salas de cine, pasando de los guiones o libros a realidades que debemos afrontar, millones de puestos laborales están en riesgos ante el avance de la inteligencia artificial, la robótica y la nanotecnología aplicada en los procesos de producción. La industria o fabrica como la conocemos hoy en día muy seguramente migrara a procesos cada vez más automatizados, en los que se requerirá menos mano de obra no especializada, lo cual debería motivarnos a pensar en las carreras o profesiones del futuro.
Habilidades específicas enfocadas a la tecnología, la salud y el medio ambiente, serán las más requeridas, principalmente en carreras como la ingeniería agrónoma, ambiental, robótica, aeronáutica, la biotecnología, la medicina, la arquitectura e ingeniería civil, marketing digital y por supuesto la psicología por su implicación en la salud mental.
Colombia no es ajena a estos nuevos requerimientos, cada día son más las empresas que empiezan a requerir personas capacitadas en el análisis de información para la creación de soluciones tecnológicas “científicos de datos” especialistas, capaces de desarrollar inteligencia artificial y big data.
Para ello el Ministerio de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (MinTic) ha establecido un programa de formación con el fin de lograr formar 2200 jóvenes en esta interesante especialidad, a la fecha ya son 1.713 los graduados, igualmente han emprendido otros programas que apuntan a esta vía: Programación para Niños y Niñas, Talento Digital para Empresas, Tecnólogos 4.0 y Misión Tic 2022.
El MinTic acaba de lanzar la convocatoria “Chicas STEAM” con el fin de fortalecer talentos en ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas, en 5.000 niñas y adolescentes entre 12 y 15 años que estudien en instituciones públicas y a las jóvenes de estratos 1, 2 y 3 de instituciones privadas; sin lugar a dudas esta estrategia logrará incentivar en las mujeres a temprana edad, la vocación por el mundo de las tecnologías y las comunicaciones, este programa se viene desarrollando desde el 2020.
A pesar de estos importantes programas para estimular a los jóvenes en temas de ciencia y tecnología, el país invierte pocos recursos en el fomento del área, mientras en países que hoy son ejemplo por su rápido avance en materia económica como Corea del Sur cuya población es muy similar a la colombiana, destina el 4,23% de su PIB a la investigación y desarrollo (I+D). Hay que recordar que este país era más pobre que la mayoría de las naciones latinoamericanas tras el fin de la guerra en 1953.
Su éxito según el economista Robert Wade de la London School of Economics se debe a una mezcla de acciones entre el ofrecer protección estatal y subsidios a empresarios privados a cambio de eficiencia y responsabilidad social. Esto le permitió pasar de una economía basada en la agricultura a la innovación y al mejoramiento del entorno empresarial, llegando a ser uno de los países con mejor ranking en el Índice General de facilidad de hacer negocios.
El gobierno colombiano en el 2004 se propuso la meta de destinar al año 2015 el 2% del PIB a I+D, lo cual lastimosamente no se logró, actualmente solo aporta entre el 0,5% y el 0,7%, la nueva meta del gobierno al 2022 es duplicar la inversión en este importante segmento para lograr llegar al 1,5%.
La Misión de Sabios en su tercer informe entregado en el 2019 advirtieron “un país no puede depender de otros países en conocimiento básico para tener un desarrollo económico acelerado o para disputar posiciones relevantes en la economía global” varias recomendaciones fueron expuestas entre las cuales destaca: 1. Colombia bio-diversa; 2. Colombia Productiva y Sostenible, 3. Equidad, mejorar los niveles de educación y de calidad de la salud.
Afortunadamente no tenemos necesidad de revivir ranas o tigres, apostando por el desarrollo social podemos convertir a nuestros campesinos en científicos del agro, de la mano con la innovación aprovechar de manera responsable la inmensa riqueza ambiental y cultural de nuestras regiones.



