En mi columna de opinión titulada: Es la hora de construir una nueva Colombia, afirmaba que estamos en un momento histórico y único para construirla todos juntos, sin sesgos ideológicos que nos dividen, y aun en nuestras diferencias propias de una sociedad democrática, busquemos los consensos necesarios para sacar adelante este hermoso país.
La protesta pacífica de todos los sectores se debe defender y proteger. Los estudiantes, los trabajadores y todos los sectores que quieran salir a las calles a presentar sus reclamos, a levantar sus ideas deben ser respetados porque disentir y protestar son derechos y valores en una democracia.
No se puede ignorar la voz de la calle, ignorarla seria conducir Colombia en una escalada de violencia sin control. La protesta pacificas son siempre bienvenidas desde que ellas sean pacíficas, la escalada de violencia sea de un bando u otro va absolutamente rechazada. Creer que un país se puede construir con violencia es condenarlo eternamente a la violencia.
Todos los que tenemos responsabilidades públicas o privadas debemos dejar de incendiar este país. En mi columna anterior afirmaba que muchos utilizan las páginas sociales para difundir fake news y justificando así los actos de violencia y vandalismo absolutamente injustificables.
La excelente y reconocida periodista Yolanda Ruiz en una de sus columnas de opinión escribió lo siguiente: “es tiempo de que líderes políticos y de opinión bajen un poco el tono a las palabras. El ambiente es propicio desde hace tiempo para el insulto, las emociones, las frases creativas que agreden y logran resumir en pocas palabras posiciones políticas sin que importe si hay verdad en ellas o no. Los líderes políticos y de opinión más exitosos lo han entendido y por eso es fácil verlos calentando a sus seguidores con mensajes que tienen hondo poder y que hacen daño. Mientras más fuerte y emocional, más exitoso. Bueno sería pensar en el momento que vivimos qué impacto tiene ese trino creativo y picante antes de publicarlo”. No creo que el señor Matador haya leído esa columna, y se la leyó creo que no la quiso entender.
Tenemos diferentes razas, orientaciones políticas, identidades de género diversas. Tenemos distintas creencias y tenemos diferentes perspectivas e historias de vida, así como oportunidades. Sin embargo, hay algo que debe unirnos: el respeto y la comprensión por las diferencias del otro. Y hoy, es momento también de que tomemos el reto de reconocer que nuestra realidad está llena de matices.
Los expertos aseguran que las diferencias que el otro propone, sus preferencias en cuanto a sus costumbres y sus credos, así como en sus decisiones y sueños, son una oportunidad para crecer.
El rechazo inmediato a lo que es el otro, muestra a la vez que rechazamos también la posibilidad de ampliar nuestros horizontes y resulta injusto que esto pase con nosotros mismos. Hay que dar una oportunidad al otro para que se exprese como es y desarrolle su vida con plenitud y libertad. Al hacer esto, a la vez nos estamos permitiendo a nosotros mismos hacerlo.
El temor a la diferencia genera el rechazo y éste trae como consecuencia más resentimiento, odio, violencia y frustración. Hoy todos tenemos la oportunidad de mirar a quien está a nuestro lado y tratar de comprenderlo. Hagamos de nuestras diferencias una oportunidad de unirnos y crecer como país.



