Se avecina una nueva reforma tributaria, no conocemos a fondo sus aristas, pero el Gobierno tiene tres pilares fundamentales:
- Reducción del gasto público
- Lucha contra la evasión
- Retirar ayudas.
Para no entrar en pesimismo, deberíamos creerle al Ministro de Hacienda José Manuel Restrepo, quien ha expresado que, «el Gobierno debe dar ejemplo de austeridad en el gasto… tiene que ser un compromiso y se va a acudir a los bolsillos de los más pudientes», en cuanto a la evasión y el control de la elusión tributaria, es culpa del Gobierno la permisividad como ha tratado el tema, con un desangre que cada día es mayor al que no se le ponen los correctivos del caso, cuando sectores como Asobancaria expresan que la evasión está en el orden de 2.5% al 3.5% del PIB, con cifras que pasan de los $40 billones, mientras otros sectores son mucho más dramáticos y lo colocan por arriba de los $400 billones.
En lo relacionado al retiro de ayudas, no es claro a que se refiere el Gobierno, si se eliminarán los programas existentes como el del Ingreso solidario, la devolución de IVA para población de bajos ingresos, los aportes al adulto mayor, del subsidio familiar, los subsidios para Vivienda de Interés Social, los alivios para beneficiarios del ICETEX, en fin muchas ayudas más tales como la reducción de aranceles, el pago a la nómina de los empleados (Programa de Apoyo al Empleo Formal, PAEF), las líneas de crédito y garantías de préstamos para empresas en sectores afectadas por la crisis, y toda esas medidas para aumentar la liquidez e incentivar el empleo y la producción.
El Gobierno ha reiterado que no se tocará el IVA, mucho menos las pensiones y absolutamente nada que afecte la clase media en especial el impuesto de renta y direccionada con un propósito social. Hasta ahora todo suena “color de rosa”, esperemos que no haya otra reforma “orangután” cocinándose “por debajo de la mesa” en manos de parlamentarios mermelados que tienen sus intereses o compromisos económicos con sus patrocinadores, cuando la austeridad del gasto público debe ser un compromiso serio y veraz, colocándole barreras a la burocracia, eliminar las nóminas paralelas y subir el salario mínimo para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores.
Es importante que se dé una sana discusión del nuevo proyecto, que no se dejen por fuera sectores que nunca han tenido dicha oportunidad, y han expresado que no se sienten representados en las mesas de negociaciones. Para el logro de la reactivación de la actividad productiva, no solo son los que allí se encuentran acomodados y que normalmente son los mismos de siempre.
A esas 19 organizaciones sindicales participantes que son: CNT, CSPC, CUT, CGT, CTC, UTC, CTU-Usctrab Nacional, Estatal y Ambiental, Fecotraservipúblicos, Fenaltrase, Únete, Fenascol, Fenaltraesp, Propaís, Fedeasonal, Fecospec y Utradec, el Gobierno de Duque le asignó varios miembros del parlamento, cuatro de Cambio Radical -Carlos Jiménez, José Luis Pinedo, Modesto Aguilera y Eloy Chichi Quintero-, dos al Partido Conservador, uno del Centro Democrático y uno del Partido Liberal
Muchas propuestas serias se emiten por ex ministros y académicos conocedores profundos del tema y en su mayoría tienden a que la consecución de los recursos debe ser de forma permanente y se inviertan sin corrupción en generación de empleos dignos, sin bolsas de empleo, en infraestructura, programas sociales, medio ambiente, educación, recreación, deportes y cultura, dentro de consensos que permita su presentación el 20 de julio ante el Congreso de la República.
Esperemos que los acuerdos se den ya que es de imperiosa necesidad equilibrar las finanzas públicas teniendo en cuenta que la pandemia ha profundizado la brecha y los nuevos recursos puedan consolidar la confianza de la sociedad en torno al Estado, sin que se toquen los ingresos laborales de las familias, las pensiones y mucho menos el aumento del IVA.



