La historia de los países es cambiante y se escribe de acuerdo a las vicisitudes del pasado, presente y futuro, sean positivas o negativas. Colombia no está exenta de profundos y posibles cambios, políticos – administrativos, producto de esas vivencias y así se está demostrado últimamente con los sucesos del Covid-19, las marchas, los paros y las situaciones extremas de orden público, que ha sacado a la luz pública diferentes problemas que deben ser solucionados en las regiones.
Al país le quedó grande el centralismo asfixiante que tenemos de lastre, cuando, dice la historia, que en los años 1812 al 1815, se generó la famosa “Patria Boba” producto de la guerra civil entre centralistas y federalistas, pero más tarde, (1863) se intentó un sistema político federal con un nombre suntuoso “Estados Unidos de Colombia”. Los políticos de la época, casi igual a los recientes, consideraron que el poder debería estar centralizado y hasta allí “parió paula…”
La filosofía de nuestra clase política y empresarial en defensa del centralismo sigue vigente desde 1863. La elite bogotana, unida a la clasista regional, no les importa lo frágil que se ha constituido el estado, producto de la corrupción galopante, el desesperado clientelismo, las toma de decisiones político-económico-social, de unos cuantos “pelafustanillos” anquilosados en las poltronas de hacienda o planeación, sin conocer a mano que sucede en las regiones y como se puede afrontar sus soluciones, dando al traste con la diversidad económica, social, cultural, religiosa y política de nuestras regiones que las pueden resolver si las decisiones estuviesen en sus manos.
Agregamos con justa razón lo explicado por Marcela Lozano: Bordahttps: //www.javeriana.edu.co/pesquisa/es-posible-la-autonomia-local-y regional-en-colombia/, cuando asevera, “…con la Constitución del 91, cada vez se ha limitado más la autonomía. Los municipios colombianos tienen muy poco poder político, porque las decisiones más importantes del estado están en cabeza del nivel central”, y concluye. “Una mayor autonomía de los municipios y departamentos del país ayudaría a encontrar formas de romper la rigidez del estado colombiano y promovería la toma de decisiones para cumplir con los intereses reales de los habitantes en sus territorios”.
Condiciones que en simetría con las expresadas por Salomón Kalmanovitz, https: //www.banrep.gov.co/sites/default/files/publicaciones/archivos/.pdf, con relación a las ventajas del federalismo “…El sistema federal es uno de los pilares de la separación de poderes y el equilibrio entre municipio, región y centro político. El sistema político centralista, no contó con las instancias de negociación para desactivar las luchas fratricidas que arruinaron al país a finales del siglo XIX y del siglo XX. Con la llegada la constituyente de 1991, se avanzaron los temas de la descentralización, elección de alcaldes, gobernadores y las transferencias territoriales completaron una nueva estructura estatal menos centralizada pero aún con una gran concentración de recaudos tributarios, de decisiones políticas y judiciales en el poder central”.
Con preocupación observamos que cuando se intenta discutir la autonomía para las regiones, el centralismo sale con sus argumentos trasnochados y fuera de contexto, aseverando que los municipios y departamentos son engendros de corrupción. Nuestro estado es corrupto y no se puede sustentar la negatividad de la autonomía, como propicia para la corrupción, cuando entre más centralismo, más corrupción.
Muchos expertos en el tema han dado sus opiniones, el ex codirector del Banco de la República José Antonio Ocampo y la investigadora Natalie Gómez señalaron que el actual modelo en exceso centralista ha traído tres problemas: “El primero es la compleja división de competencias entre los tres niveles de gobierno. El segundo es la poca autonomía fiscal con la cual cuentan las entidades territoriales: Y el tercero es la inflexibilidad en el gasto de las entidades territoriales, debido a las destinaciones específicas. Es esencial pensar en las reformas necesarias en la descentralización para darles una mayor autonomía y flexibilidad a las entidades territoriales”
Las cartas están echadas…cada quien defenderá sus intereses…pero prima el de las regiones…sin corrupción ni nepotismo…



