Hombres del CTI, en trabajo articulado con el Ejército Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana, y con el apoyo de la DEA, llegaron hasta una zona selvática de Samaniego, Nariño donde hallaron un complejo de producción de cocaína con tres laboratorios rodeados de cultivos ilícitos que según las fuentes judiciales pertenecía al Eln.
En las verificaciones fueron halladas seis toneladas y media de clorhidrato de cocaína, además de 443 kilos de pasta base de coca.
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El estupefaciente estaba listo para ser embalado y transportado hacia las costas del Pacífico colombiano y zona de frontera con Ecuador para ser enviado de acuerdo con las autoridades hasta Centroamérica donde sería recibido por contactos de los carteles mexicanos.

En el complejo ilegal también se incautaron cerca de dos toneladas de insumos sólidos (cal, soda caustica, permanganato de potasio, carbón activado, cemento y metalbisulfito), algo más de 7.000 galones de precursores líquidos (acetonas, ácido sulfúrico, cloroformo y ácido clorhídrico), moldes metálicos, marquillas plásticas adhesivas, rollos de cinta, grameras, extractores de aire, empacadoras al vacío y hornos microondas. Este lugar tenía alojamientos para albergar 50 personas y 600 kilos de alimentos.
La cocaína, la maquinaria y otros elementos encontrados superarían en valor los 9 millones de dólares. Los indicios dan cuenta de que la producción ilícita estaba a cargo de alias “Fercho”, cabecilla de la compañía “Jaime Toño Obando” del frente Comuneros del Sur del ELN.
Las estructuras rústicas, contrario a otras construcciones localizadas en anteriores oportunidades en la región, tenían bases en concreto y una distribución independiente de cada uno de los procesos ilícitos.



