La política en Colombia se mueve en diferente espacios, varios candidatos presidenciales ya están en la palestra, otros tanto semi escondidos y unos más en las penumbras esperando las bendiciones y ordenes de sus jefes políticos.
Normalmente, en Colombia los presidentes son impuestos para defender una aparente filosofía política, económica, social cultural y religiosa o por un patriarca o líder que desea engendrar el poder en vientre ajeno. Lo que muchos candidatos no han entendido, es que para ser presidente, un político debe tener talla de hombre de Estado, debe estudiar el país, mirar el pasado, presente y futuro con visión de estadista, no de politiquero.
La Real Academia de la Lengua Española define la palabra “estadista” como “Persona con gran saber y experiencia en los asuntos del Estado”, y la suerte de nuestro país va más allá de componendas y rabietas de los que piensan que, si no estás conmigo…estas con el enemigo…, y si no piensas y actúas igual… también eres mi enemigo.
Pretender querer que el Estado sea de su propiedad, no es digno de un estadista, cambiar la constitución para sus intereses, tampoco es propio de un estadista, lo que conlleva a concluir que no están preparados para ejercer el poder al no pensar y o actuar como estadista y lo peor de todo es que nunca lo serán, encontrándose a años luz de ese papel.
Winston Churchill decía: “…el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.
Un político que crea que por tener unos cuantos votos o un padrino impositivo, puede tener la potestad de ser boquiflojo(a), deslenguado(a), irrespetuoso(a), mucho menos puede ser incendiario e insultante con sus contrincantes, éste, debe demostrar equilibrado en sus expresiones que muchas veces son desobligantes ante la comunidad, los órganos de control o la prensa. Ello es premisa de primer orden para poder aspirar a ser presidente estadista.
Ninguno de los gobernantes que hemos tenido han tenido el perfil completo de estadista, posiblemente, el que más se acerca a ese concepto es el de Carlos Eugenio Restrepo Restrepo, más conocido como Carlos E. Restrepo (1910-1914). Con ciertos acercamientos están Alfonso López Pumarejo y Alberto Lleras Camargo, Los resultados están a la vista con los sucesos que vive actualmente el país.
La población en sus diferentes sectores nunca han sido escuchados, se despertó, y los que tenían la obligación de resolverlos no tuvieron la grandeza y mucho menos la visión de futuro, incumpliendo con lo prometido o pactado. La puesta en marcha de sus nefastas concepciones políticas sectoriales unidas a la corrupción, el nepotismo y las ansias de poder, son los motivos para el engaño.
El candidato estadista está en función de resolver el problema económico, engrandecer la empresa, generar empleo y bienestar, minimizar la guerra con acuerdos reales, apartando los famosos “acuerdos programáticos” entre partidos de gobierno cuando asumen el poder, a sabiendas que son leoninos y burocráticos. Pero cuando gobierna es populista, sabe que en cualquier momento deja de ser importante y se convierte en un problema por falta de ideas sólidas y cumplibles, se les desploma el estandarte del populismo y de su imaginaria idea de querer el poder a perpetuidad.
La pregunta que los colombianos nos hacemos es: ¿por qué prometen una cosa y cuando ganan, gobiernan con otra? Pensemos un poco en lo que asevera Carlos March de la Fundación Avina, (https://www.avina.net/las-cinco-distorsiones-que-separan-una-gran-eleccion-de-un gran-gobierno/). “Existen cinco distorsiones que separan una gran elección de un gran gobierno.
- Una coalición de gobierno sin coalición.
- Una democracia sin demócratas.
- Un Estado sin estadistas.
- Un gobierno sin Estado.
- Un civismo sin ciudadanía.
Carlos March, se remite a Aristóteles para explicarnos lo que es un ciudadano: “ser ciudadano significaba ser titular de un poder público no limitado, permanente: ciudadano es aquel que participa de manera estable en el poder de decisión colectiva, en el poder político, vinculado a la libertad y los derechos de propiedad, ligada al derecho al voto, a la organización social y política y el estado de Bienestar”.
Muchas de esas premisas ha perdido el ciudadano. El próximo presidente estadista debe recuperarlas para el bien de la patria….



