En medio del inconformismo manifestado por millones de colombianos, el Gobierno nacional prevé abordar el próximo 20 de julio, una nueva discusión del proyecto de ley que brindará una Reforma Tributaria. La prioridad ahora, es salir de una crisis sin antecedentes en nuestra historia, sin afectar a quienes ya han sufrido la dura realidad, pero sin perder de vista todos los traumatismos generados por un paro nacional descontrolado, del que muy seguramente muchos no han podido recuperarse.
Esperamos que la nueva Reforma Tributaria que presentará el Gobierno nacional ante el Congreso de la República, pueda garantizarle al país una mejor calificación ante las calificadoras de riesgo, un endeudamiento menos costoso y permita tapar el hueco fiscal, visibilizar el crecimiento económico de la clase media, la transición energética y optimización de la inversión social, y una austeridad en el gasto público; así mismo, que nos ayude en temas apremiantes como el endurecimiento de medidas para evitar la evasión de impuestos, la fiscalización tributaria y la lucha contra el contrabando y demás prácticas irregulares, que afectan de manera directa la economía de la Nación.
Para evitar una distorsión de la realidad, es necesario hacer claridad en el sentido que traerá el nuevo texto: la estabilidad de las finanzas de la Nación no implicará gravar con más impuestos a la clase media y mucho menos a la clase baja. Este momento es oportuno y necesario, para que los más pudientes hagan un esfuerzo aun mayor y de alguna manera se retribuya a la sociedad las oportunidades que han tenido, llegó el momento de que se metan la mano al bolsillo y aporten un granito de arena.
Con la nueva reforma esperamos que Ingreso Solidario, un programa que actualmente llega a 3.4 millones de familias y con el que se logró disminuir los efectos de la pandemia, se pueda ampliar a 5 millones de familias y se prolongue hasta diciembre de 2022, pues finalizaba en el pasado mes de junio de acuerdo a la reforma presentada anteriormente y fue ampliado hasta agosto.
La posibilidad de continuar con el subsidio de nómina, que ha sido apoyo fundamental para evitar una mayor destrucción del empleo, debe ser incluida como mecanismo de reactivación que potencie el crecimiento económico y actúe como una protección a las micro y pequeñas empresas. ¡Sin reactivación no habrá sostenibilidad social!
Para lograr un recaudo estimado de 14 billones de pesos, se debe tener como prioridad una reactivación económica que venga de la mano con una reducción sostenida del desempleo, especialmente en la población juvenil, los mayores de 40 años y las personas en situación de discapacidad, siendo estos, puntos sensibles de una sociedad que ha reclamado durante largo tiempo una mayor inclusión y más oportunidades.
Los temas económicos son de gran sensibilidad y por eso, siento que hay que hablarle claro al país, debemos ser responsables con quienes nos han dado su voto de confianza y evitar más polarización. Nuestras ciudades y departamentos están golpeados y debemos resolver este duro momento sin populismo. El proyecto de ley llegará con mensaje de urgencia y esperamos que en Comisiones Económicas, podamos dar un debate ágil y a la altura de las necesidades de los colombianos.
Tengo fe en que podremos llegar a ese consenso y desde el Congreso de la República enviar un mensaje de tranquilidad a los actores sociales, a los jóvenes y demás actores de la sociedad. Este proyecto no solamente es importante por la urgencia de seguir garantizando paquetes de transferencias sociales, sino por la urgencia de que el país dé forma al manejo de su deuda para enviar un mensaje de estabilidad a inversionistas, analistas y calificadoras de riesgo.
Personalmente creo que hemos llegado a un punto en el que debemos reflexionar, no se trata de señalar a amigos o enemigos de la reforma, es un tema de política de Estado. Como país, hoy necesitamos recursos para lograr una reactivación económica y una estabilidad en el frente fiscal, y hacia eso, desde nuestros respectivos ámbitos, debemos enfocar todos los esfuerzos.
Lástima que la coyuntura social no permita dar una discusión de fondo en materia tributaria, hay que evitar a como dé lugar nuevas manifestaciones de inconformismo en las calles. Sin embargo, hay que dejar claro que esta será una reforma de transición, al próximo gobierno le corresponderá dar un debate de fondo en materia tributaria. El caso del IVA en Colombia merece una transformación profunda que toca afrontar pronto; en la próxima columna les contaré al respecto.



