El hombre desde su aparición y presencia sobre la tierra ha tenido que enfrentarse a la naturaleza en procura de conseguir la supervivencia. Desde la vida en las cavernas hasta la conquista del espacio han sido procesos paulatinos que ha resuelto paso a paso utilizando los conocimientos y las experiencias previas hasta conseguir algún dominio sobre la naturaleza.
Inicialmente el hombre busco refugio en lugares naturales como las cavernas para posteriormente iniciar la colocación de piedras y construir sus propias moradas. Con el transcurso del tiempo logró satisfacer no sus necesidades de vivienda, sino hacerlas con todo el arte y la ciencia a su alcance.
Desde los comienzos de la humanidad, la estructura ha estado ligada a su historia. Al sur de Mesopotamia, Los Sumerios, fueron los primeros en construir muros para levantar murallas que protegieran a sus habitantes. Construyeron además templos y viviendas y manejaron aguas a través de canales para irrigar sus sembrados.
Los Sumerios fueron casi seguramente los primeros pobladores de la tierra que intentaron pegar piedras entre sí para formar muros. Como ligantes usaron asfalto que conseguían en depósitos naturales de la región.
El Rey Nabucodonosor mando a construir sobre el Éufrates el primer gran puente vial, con una longitud total de 115 metros y una luz de 19 metros de largo. En India y China se construyeron los primeros puentes colgantes. Antes de los griegos (3400 – 600 AD) los pueblos de Egipto, Asiria y Persia fueron los más destacados de éste período.
Las pirámides egipcias son un ejemplo de estas extraordinarias estructuras antiguas. Adicionalmente a las pirámides se destacan los templos construidos con columnas, muros y vigas en piedra y barro cocido. Los Griegos y Romanos (600 AC – 476 DC) construyeron los templos griegos como el Partenón y algunas construcciones romanas como puentes, acueductos, coliseos y templos, son ejemplos notorios de este período.
Como elementos estructurales los romanos introdujeron la bóveda y el arco para la construcción de techos y puentes respectivamente. Los romanos hicieron construcciones monumentales que hoy perduran y causan admiración no solo por las edificaciones mismas, sino también por el concepto que muchas de ellas desempeñaban en la administración del imperio. Por ejemplo, el coliseo, con capacidad para 100 mil espectadores, era más grande que la mayoría de los grandes estadios deportivos del mundo moderno. Algunos acueductos todavía conservan sus dimensiones que hacen pensar del empleo de complicados soportes para colocar en su sitio los pesados bloques de piedra utilizados en la construcción, los cuales en muchos casos se ligaban con cemento. En Roma se construyó un sistema de alcantarillado de grandes proporciones que permitía recoger las aguas residuales aportadas por los acueductos.
Con relación a los libros y códigos que están en la Biblia daban luces para la construcción entre el 900 a. C. y el 100 d. C así también los otros libros religiosos de las diversas religiones y el primero conocido fue el de Hammurabi en 1776 a. C, el cual reunió un conjunto de leyes de la época, después vinieron personajes como Aristóteles (384ac – 322ac), Arquímedes (287ac – 212ac), Leonardo da vinci (1452-1519), Galileo Galilei (1564-1642), Robert Hooke (1635-1703), Isaac Newton (1642-1727), John Bernoulli (1667-1748), Charles August de Coulomb (1736-0806), Louis M. Navier (1785-1836), Emile Clapeyron (1799-1864), Hardy Cross (1885-1957), Albert Einstein (1879-1955), de 1960 hasta la actualidad estan Argyris, Clough, Kelsey, Livesley, Martin, Turner, y Wilson.



