Con gran interés leí la importante columna publicada en este medio, por el doctor Simón Gaviria Muñoz, exdirector de planeación nacional, referente a Opinión | ¿Viene lo peor? Se refiere a la aparición de una cuarta ola de Covid-19 en Colombia donde la protagonista será la cepa Delta, proveniente de la India ¡Aterrador asunto!
Colombia ha pasado de la cifra de los 120 mil muertos por Coronavirus, lo cual nos coloca tristemente en los primeros lugares del ranking mundial ¿Soportaremos una cuarta ola del mortal virus? Soportar, no queda de otra sino hacerlo; la cuestión es ¿Estamos preparándonos para enfrentar ese otro reto? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Qué hace específicamente el Gobierno para ello? ¿Lo que hace es suficiente?
Refiere el doctor Gaviria, personaje por demás con suficiente y excelsa información, que la Delta atacará a niños, algo que no habíamos visto en ocasiones anteriores, y por ende no conocemos y nos coloca ante un nuevo desafío. ¿Hay el suficiente inventario de vacunas para cubrir a los niños? Recordemos deben ser con Pfizer, hasta donde tengo información.
De igual forma es pertinente tener claro si se ha ampliado el número de camas UCI para atender una cuarta ola de Covid-19, que según algunos científicos, es inminente su aparición en octubre de este año. No es un secreto que octubre está aquí mismo. Es indicado tener presente que el mes de diciembre es de aglomeraciones y efusividad tradicional de la gente estar en la calle y eso favorecería la permanencia del virus y su propagación. Lo cierto es que la variante del Covid-19 denominada Delta, ya está circulando en Colombia.
Si bien es cierto la cifra de contagiados y fallecimientos por Covid-19 ha disminuido sustancialmente en el país, también lo es que ese comportamiento ha sido típico entre la presentación de una y otra ola. No quiero actuar de pesimista, igual no tengo argumentos para creer que en la aparición de una cuarta ola, el comportamiento vaya a ser diferente. Es de reconocer que hay un mayor número de personas vacunadas y esto se puede convertir en un halo de esperanza.
La vacuna está demostrado es la mejor forma de erradicar el virus, de allí que además de las medidas de autocuidado, vacunarse es un acto de responsabilidad para con uno mismo y con la sociedad. La obligación del ciudadano es vacunarse, la del Gobierno es proporcionar las vacunas y los medios para concretar la inmunización. El llamado es a vacunarse.



