Nuestra patria Colombia vive momentos de incertidumbre `por factores relativos al ingreso a nuestro país de inmigrantes de diferentes partes del mundo. Es de vieja data lo que sucede cuando a la vista del mundo salen de la terminal de transporte de Tulcán, (Ecuador), haitianos, cubanos, venezolanos africanos y de otros países que conjuntamente con los coyotes, llegan hasta el municipio de Ipiales en Colombia para luego tomar la ruta inhóspita de la subregión del Urabá y el Tapón del Darién para llegar a Necoclí, luego introducirse en ese inmenso y peligroso corredor selvático para llegar a Panamá, seguir su ruta por Centroamérica buscando ingresar ilegalmente a Estados Unidos o Canadá.
El Director General de Migración Colombia, Juan Francisco Espinosa Palacios, indicó que por ese corredor transitan unos 25 mil migrantes irregulares y esa cifra puede ser mayor de 100 mil con los venezolanos contados y no contados que lo hacen de manera ilegal a través de trochas por la extensa frontera con Colombia.
Nuestro país, se apresta a recibir en el confort del hotel Tequendama a 4.000 ciudadanos afganos como lo anunció desde Corea, el presidente Duque y la vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez. Allí dispondrán de 573 confortables habitaciones y la logística de la repatriación desde Kabul hasta Bogotá estará en manos de la Fuerza Aérea de los gringos y los gastos de hospedaje y alimentación correrá también por parte del gobierno norteamericano. Hasta allí todo normal.
La situación de los afganos que se instalarán en Colombia, tiene un fondo mucho más delicado que la parte de sensibilidad humana o ayuda humanitaria. Esas personas tienen diferentes matices y cultos, viven en guerras y conflictos permanentes por el poder religioso-económico y la violencia contra las mujeres ha sido sumamente cruel, incluyendo lapidaciones y flagelaciones, como lo expresa la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas al advertir que, “…si no se produce una disminución significativa de la violencia, Afganistán va camino de registrar el mayor número de víctimas civiles documentado en un solo año desde que existen registros por parte de la ONU”
En consecuencia, a esos 4.000 “nuevos amigos”, el estamento americano, por intermedio de la DEA y la CIA, les pondrá “el ojo avizor” por los sucesos del 11 de septiembre de 2001, donde los EEUU dejaron entredicho la eficacia de sus entes de inteligencia. Escudriñaran entre los repatriados quienes comulgan con los talibanes, los inmersos en corrupción, los que están infiltrados y son del gobierno depuesto, los gendarmes de la violencia y de ser parte de grupos terroristas, traficantes de opio y otros estupefacientes.
Una vez revisados sus prontuarios, a los elegibles les serán entregados las respectivas visas de ingreso al país del norte, los que no, quedaran a “la suerte del señor” y es allí donde se va a crear el problema para nuestro país, cuando nuestro presidente anunció que era posible que “algunos de ellos” se queden en nuestro territorio.
Lo que quieren los americanos, es que no se les repita la historia de los “marielitos”, cuando ocuparon la embajada peruana en la isla, que incitó al entonces presidente Fidel Castro a anunciar la apertura del “Puerto del Mariel” para que pudiesen salir de la isla los cubanos que lo deseasen. Decenas de barcos fueron enviados por los exiliados cubanos que vivían en Miami, para la memoria histórica del denominado “El éxodo del Mariel”, cuando más de 125.000 cubanos llegaron a USA, huyendo del nuevo régimen. Ni “corto ni perezoso” Castro aprovechó la ocasión para sacar de las cárceles a presos comunes, violadores, asesinos, enfermos mentales, desechables y enviarlos conjuntamente con los cubanos de bien a Estados Unidos.
La situación para Colombia se complicaría si dentro de los que llegan y no pasan el filtro americano, reciban el asilo colombiano. Los nuevos inquilinos entrarían a engrandecer nuestros problemas y los que no tienen posibilidades en los dos gobiernos y no pueden regresar a su patria, poco a poco saldrían sin permiso o se evadirían del “cinco estrellas” y sin control alguno, agrandarían el fenómeno de la seguridad, conjuntamente con la de algunos venezolanos, haitianos y cubanos ilegales.
El Ataque del doble atentado en cercanías al aeropuerto de Kabul en Afganistán que dejó más de 95 personas fallecidas entre ellos 13 marines de Estados Unidos y un centenar de heridos, incluyendo menores de edad, es una muestra más del irreconciliable triangulo de muerte entre Talibanes, el Estado Islámico y al brazo afgano del grupo yihadista apodado “Estado Islámico-Khorasan”, a la cual, los colombianos no queremos que nos los importen. Ello es lo que puede suceder…esperamos que no….



