“Normalmente algunas sectas religiosas entran al mundo económico y político de una manera casi que imperceptible, sublime y en ocasiones solapadamente…”
Intentar emitir opiniones religiosas en estas épocas de intereses y conflictos, no es tarea fácil, cuando muchas mentes que están con “lavado de cerebro” consideran que sus creencias son las mejores. Ahora bien, la historia no se equivoca y la unión entre la religión y política ha sido tortuosa, conflictiva y sangrienta. A ese duo le agregamos la economía, que le ha quitado la esencia pura de la religión para considerarla actualmente como un elemento de sometimiento y de complicidad con la corrupción
“Mateo 23:27:32 La Biblia de las Américas ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia…Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad…”
Los historiadores de la fe, patentaron la forma metafórica para referirse o hacer alusión a los sepulcros blanqueados. Esa alegoría cabe perfectamente en nuestro diario vivir: “hipócrita, farsante, fariseo, inconsecuente con sus ideas, alguien que predica agua y bebe vino. Sepulcro blanqueado es sinónimo de ocultamiento de la corrupción”.
Normalmente algunas sectas religiosas entran al mundo económico y político de una manera casi que imperceptible, sublime y en ocasiones solapadamente, muestran ser “mansas palomas” mientras toman fuerza y poca a poco se van apoderando de lo que quieren imponiendo sus normas, leyes y necesidades, montan iglesias de garaje, mezquitas y vociferan que su religión es la verdadera y salvadora de la humanidad.
Una vez consolidados, sacan a relucir sus verdaderos intereses, imponer sus tesis religiosas, el apoderamiento del estado y algunas empresas para sus alfiles, luego se involucran en la política, acceden a cargos burocráticos, le exigen al parlamento y al estado el cambio de la constitución para imponer las suyas. Ello está sucediendo con muchos inmigrantes religiosos-políticos-económicos, que se están instalando en diferentes países del mundo, no respetan la constitución, las leyes y normatividad del país que les da posada.
Lo cierto es que la “Religión y política han sido esenciales para la humanidad…sin embargo, ni el paso de los siglos ni milenios han servido para combinarlas sabiamente. No se ha podido definir los límites de una separación entre la ciencia y la fe…entre lo mundano y lo divino” Carlos Requena https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Religion-politica
Ahora, cualquiera es pastor, enviado del señor o profeta y aprenden a difundir el evangelio con mensajes falsos y apocalípticos atribuyéndoselos a la palabra de Dios, encierran a sus idiotizados súbditos esperando el fin del mundo, otros creyendo que serán recogidos por una nave espacial enviada por “el señor” que los llevará al paraíso, pero sus bienes son tomados por los vividores mortales que se quedan en tierra.
En provecho de los mensajes de dominación, se acrecienta el dominio político apoyados en “la jerarquía del pulpito” “Por eso…he aquí que yo envío a vosotros profetas, sabios y escribas…que deben hacer…a unos los mataréis y los crucificaréis…a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad”
Cuando el poder de convicción no da sus frutos y se han convertido en sectas políticas, inician el doblaje de los sepulcros blanqueados. Ponen en práctica la hipocresía del farsante fariseo, reparten el “abrazo de judas”. Así lo expresa el papa Francisco… “Invitan a Jesús a comer, pero para juzgarlo, no para hacer amistad…la hipocresía es precisamente presentarse de un modo y ser de otro… es pensar en secreto de manera diferente a como uno se presenta”.
El elemento del dominio y la corrupción apoyados en ideales religiosos está mancillando un gran sector de la población mundial. Ya no es cierto que sus homilías estén direccionado a “hacer el bien”, se aprovechan de inocentes y se apropian no solo de su “alma”, sino de sus bienes y enseres, a ellos les llamamos «sepulcros blanqueados», ya que «por fuera aparecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre».
No dudamos de la importancia de la religión, muchas tienden a divulgar sanamente la palabra, opinar, discernir y buscar soluciones a tantos y tantos problemas que aquejan a nuestros pueblos, salud, educación, medio ambiente, erradicación de la miseria, buscando un mejor vivir para el ser, con diálogos justos y permanentes haciendo más humano el diario vivir, sin el manejo de su mente para fines maquiavélicos, oscuros y no santos…
Eso es lo que queremos de pastores y llamados profetas…que se dediquen a difundir la palabra sin intereses de ninguna índole…



