Cuando leí sobre la caída de la cadena perpetua para violadores de niños, niñas y adolescentes en Colombia y las palabras por parte de la magistrada Cristina Pardo; me pregunté, ¿Qué se puede hacer para evitar estos casos?
“La pena de prisión perpetua revisable incluida en el artículo 34 de la Constitución no es una medida idónea para asegurar la protección de los niños, niñas y adolescentes víctimas de los delitos que regula; y en contraste, que genera efectos tan graves a la dignidad humana de la persona condenada y al sistema penitenciario actual, que no es una medida proporcional ni efectiva”. Pardo.
La respuesta no la encuentro, porque si bien es cierto, debido a esto hoy muchos padres y en su deber de proteger sus derechos y deberes, desde a temprana a edad les están enseñando a cuidar sus partes íntimas, previniéndoles de personas desconocidas y en ocasiones de hasta sus propios familiares.
Como sociedad y siendo los niños el presente y el futuro; debemos condenar, ser consientes y transformar las normas y valores que han naturalizado la vulnerabilidad de los derechos a la niñez, porque si esto no se hace, ¿Cómo podemos proteger su dignidad? O más bien, ¿Cómo podemos cumplir con el artículo 44 de la Constitución Política?
Artículo 44. Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión.
Me da la impresión que para los de la Corte Suprema este articulo es un adorno ¿será que no consideran que un abuso sexual condena a la víctima para toda la vida? mientras que los depredadores sexuales tienen la libertad para violar los derechos y deberes de nuestros niños, niñas y adolescentes sencillamente porque no tienen un castigo ejemplar.
De 27.000 mil procesos administrativos de restablecimiento de derechos que salieron por temas de violencia hacía niños, niñas y adolescentes el año pasado en Colombia, más de 14.000 mil fueron por violencia sexual. Cada día los casos son más aberrantes y lo peor, muchas veces quedan en la impunidad.



