La Semana por la Paz es una iniciativa que busca visibilizar los esfuerzos y procesos de personas y organizaciones de la sociedad religiosa y civil que trabajan por la paz, la resolución pacífica de conflictos y dignificación de la vida. ¡Qué hermoso es hablar de Paz, pero qué difícil va a ser conseguirla, en su totalidad si no trabajamos juntos en una pedagogía de reconciliación y perdón.
Los escenarios de odio, patrocinados además por ciertas posiciones y figuras políticas, la falta de tolerancia, el egocentrismo creciente del ser humano hace parecer que la realidad de la paz sea más un sueño de poetas enquistados en los bellos amaneceres y atardeceres de nuestra bella Colombia, que aunque martirizada y vejada por todo tipo de delitos atroces regulados por la delincuencia organizada, el fantasma de la corrupción y la violencia parecen frenar todo el proceso.
En esta semana de la paz, el propósito no es echar sal sobre las heridas, más bien es oportuno buscar caminos de reconciliación y abrir senderos que conduzcan a una Paz, sincera, perdurable y verdadera, donde nuestros campesinos que han sido los que más la han sufrido reciban del Gobierno y las comunidades en general el reconocimiento oportuno, puesto que en muchas regiones aisladas de Colombia, desde hace muchos años ha imperado la ley del más fuerte, y el más fuerte es aquella persona, grupo o institución que con el dinero soborna, corrompe y compra consciencias.
Varios han sido los esfuerzos que se han realizado durante años para lograr acuerdos de paz en el marco del conflicto armado y como consecuencia de ello la iglesia y las comunidades religiosas han estado presentes durante estos procesos que buscan lograr una paz duradera que beneficie a todas las partes, en especial a las miles de víctimas de zonas apartadas y sectores rurales del país que han tenido que soportar diferentes hechos victimizantes a lo largo de las últimas seis décadas.
Monseñor Héctor Fabio Henao, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombia, destacó la importancia de reflexionar “sobre qué tipo de verdad queremos, cómo esa verdad puede ayudarnos hoy a crecer en solidaridad, en reconciliación y en capacidad de encuentro. La verdad tiene una fuerza muy grande, un poder enorme, porque ella es capaz de sanar las heridas de nuestra sociedad”.
Los diferentes sectores de la sociedad se han involucrado en esa búsqueda a partir de cuatro aspectos: en construcción de la verdad, en trabajar desde la justicia restaurativa, en un pacto donde podamos juntos decir “no repetición” y poder tener un cuarto momento que es la celebración. ¿Cómo lo podemos lograr? A partir de tres aspectos: analizando qué sucedió, qué paso, la lógica de los hechos, es decir analizar el contexto. Luego miramos porqué sucedió, la lógica del sentido, poder mirar, las razones que llevaron a que ese hecho, el que haya sido, pueda contarse. Y luego viene un momento importante: qué se va a hacer. Qué vamos nosotros, de acá en adelante, a trabajar.
De esa forma construimos una verdad juntos. Luego viene el momento de la justicia restaurativa, que el fin de esta justicia restaurativa es buscar que las víctimas se muevan más allá de la ira, del odio, del rencor y de la incapacidad, que los ofensores también pueda reintegrarse a la sociedad y que la comunidad permita el reconocimiento público de lo sucedido a fin de facilitar una reparación integral. Pero todo ese proceso depende de la verdad que se cuenta. No olvidemos la frase bíblica: La verdad nos hará libres (Juan 8, 31-38).



