Este fin de semana celebramos el muy esperado, y diría deseado, fin de semana de Amor y Amistad. El inicio de esta festividad se remonta a 1969. Antes de este momento, en nuestro país se conmemoraba el Día de San Valentín, también conocido como Día de los Enamorados, el 14 de febrero. En cambio, en ese año se decide trasladar la celebración al mes de septiembre por estrategia comercial.
A fin de espaciar los gastos que implicaba el inicio de la temporada escolar, se decidió mover la festividad a una fecha en la que económicamente fuese más rentable vender regalos.
Asimismo, otra de las razones que motivaron el traslado de la fecha fue el hecho de que en nuestro país en el mes de septiembre no había una celebración especial, lo que ayudó a ubicar el tercer sábado del mes de septiembre como el Día del Amor y la Amistad.
En un primer momento la fecha estaba dedicada exclusivamente a demostrar el amor a nuestras parejas, el término de la amistad surgió tiempo después y su motivo era ampliar el carácter de la celebración para que aquellos que no estuviesen en una relación también pudiesen tener un día especial para celebrar con sus amigos.
Para mí, esta celebración es sin dudas un signo de esperanza. Pueda que sea un optimista empedernido, pero estoy seguro que somos muchísimo más los buenos que los malos, y que en el mundo son mucho más frecuentes las buenas acciones que las malas.
El problema está en el énfasis que colocamos a las desgracias de este mundo, y el poco interese a las maravillas que él nos ofrece. Mucha gente ante la atrocidad de determinados acontecimientos dice que el mundo se acabó, que llegaron los últimos días, que ya no hay nada que hacer, que el mundo se está acabando etc.
Los medios de comunicación social tampoco ayudan mucho, pues lo que vende es la sangre, el escándalo, la muerte, la violencia, el chisme, la pelea etc. Las buenas acciones, aquellas obras que edifican, esos acontecimientos que ayudan a crear una cultura cívica y de sana convivencia non son un útil producto para los medios. La culpa la tenemos nosotros que somos morbosamente atraídos por las desgracias ajenas.
Pero mirando nuestro hermoso mundo, no tengo dudas que son mucho más las acciones que edifican que aquellas que destruyen y humillan a los demás. Por esos hagamos de esta fecha una celebración cotidiana. El Amor y Amistad no debe ser una celebración de un día, sino de toda la vida.
Todos los días se nos presentan oportunidades para demostrar a nuestros amados y amigos lo mucho que los amamos y nos importan y lo mejor de todo es que muchas de esas oportunidades no nos cuestan nada.
Debemos celebrar el Amor y Amistad haciendo cosas especiales por las personas que más apreciamos y no esperar un día especial para brindarles atención o bien recibirla si la merecemos. Sé que la mayoría de la humanidad está en esta sintonía pues todos los días parejas, amigos, familias, empresas, instituciones celebran el amor y amistad abriendo las puertas de un futuro lleno de esperanza para la humanidad. Feliz y bendecido día o vida llena de Amor y Amistad.



