Nuestro departamento del Cesar, así como ha sido bendecido por la naturaleza y la gracia de Dios, por años se ha visto condenado por la miseria, la desidia y la falta de empatía de muchos ateos gobernantes que han gerenciado a conveniencia de unos pocos y no de las grandes masas que sin duda alguna reflejan en la actualidad las carencias en la inequidad, desproporcionalidad, deficiente distribución y las peores cifras cuando hablamos de crecimiento socioeconómico, productividad y progreso.
La llegada de las multinacionales desde hace décadas eran vistas como la esperanza para el resurgir frente a las diversas problemáticas que enfrentaba la región; carencias que ahora son más evidentes. Esa economía del carbón de la que en reiteradas ocasiones he dicho y que hoy es una realidad comenzó a mermar. La extracción del coque como recurso mineral infinito desde una óptica rentista pero finito para las grandes industrias cuando la calidad del mismo y las condiciones no se prestan para obtener las grandes ganancias que él deja a los bolsillos de unos pocos, hoy en día puso en el sonajero internacional a Colombia.
La reciente decisión del comité Ad Hoc de anulación, bajo el protagonismo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, CIADI, donde a través de un fallo Colombia tendrá que devolver más de 19.1 millones de dólares a Prodeco filial de la multinacional Glencore; empresa que aspiraba a que se le cancelaran no menos de 593 millones de dólares por daños y perjuicios derivados de un fallo de responsabilidad fiscal que la Contraloría emitió en enero de 2016 en contra de la multinacional.
Esta decisión pone en evidencia los reiterados tropiezos a los que le ha toca enfrentar el país y en el peor de los caso a los colombianos que terminan pagando los platos rotos, o es que dé ¿Dónde creen que saldrán los más de 19,1 millones de dólares? Porque no es solo esa fracción sino que además debemos sumarle los intereses a una tarifa Libor por depósitos de seis meses más un margen del 2% capitalizado semianualmente, de acuerdo a lo establecido por el Tribunal de arbitramento cifra que si la comparamos con un estudio realizado por el investigador vallenato, Fernando Herrera, donde evidenció que el Cesar invirtió 2.2 billones de pesos en el periodo de 2012 a 2018, por mencionar uno, a través de la producción y explotación de recursos mineros pero que no se vio reflejado en crecimiento de la calidad de vida, sino que más bien desmejoró y redujo las oportunidades para el desarrollo producto por la inoperancia y falta de visión de nuestros gobernantes.
Y como prueba de ello, las llamadas regalías recursos que no se vieron reflejados en educación, buenos colegios, universidades públicas con las mejores facultades de ingeniería de minas en la región, hospitales… por hacer mención a algunos de los proyectos que debieron lograrse a través del Sistema General de Regalías, pero no, acá se enfocaron en construir vías y una serie de proyectos que hoy no cubren las necesidades básicas de los cesarences y muchos de esas obras construidas por regalías hoy son ruinas que reposaran en la conciencia de los políticos por la falta de criterio para el aprovechamiento de la gallina de los huevos de oro; que pensaron que siempre estaría viva.
Por otro lado, las mil millonarias ganancias que se han llevado las multinacionales entre ellas Prodeco y que hoy en pleno siglo XXI donde se habla de Cambio Climático y Calentamiento Global nos dejan un departamento contaminado, con pasivos ambientales irreversibles, una economía inflacionaria enquistada en la región, problemas sociales asociados a la actividad minera en la zona, incremento poblacional en pueblos del corredor minero y que por el boom vieron en esas zonas mejores oportunidades, escenario reflejado en la alza de los índices de pobreza y el desmejoramiento de los indicadores socioeconómicos.
Viéndolo así, ¿Quién salió a deberle a quién? Sin duda alguna la retirada de Prodeco del Cesar y la decisión del tribunal a favor de ellos representarán un hito histórico frente al genocidio ambiental y social generado por esta filial de Glencore y el desaprovecho por décadas en hacer del Cesar una región potencia de referencia nacional e internacional.



