La elección de curadores urbanos en Cartagena de Indias se convirtió en un saludo a la bandera. En julio de 2012, la entonces secretaria de Planeación Distrital, María Claudia Páez, dio inicio al concurso de méritos que fue altamente cuestionado por la Contraloría.
Las observaciones advertían malas interpretaciones de la norma, lo que conllevaría a falta de control en el tema de construcciones con indecencia en el medioambiente, entre otros puntos que servirían para beneficios selectivos.
El alcalde encargado para la época, Bruce Mac Máster, revocó el concurso de curadores urbanos y ordenó tomar las medidas administrativas para reiniciarlo. Por lo que fueron designados en provisionalidad el cuestionado curador Urbano 1, Ronald Llamas y en la curaduría 2 Guillermo Mendoza. Es así, como desde hace 9 años, Cartagena ha esperado el concurso de méritos.
Diez alcaldes tuvo La Heroica Cartagena y ninguno dio inicio al concurso de méritos. En el gobierno de Dionisio Vélez, le fue quitada la facultad a la Secretaría de Planeación y otorgada a la Secretaría General, estando en el cargo Carlos Coronado y pese a los derechos de petición y solicitudes, nunca surtió el proceso. En la administración de Manolo Duque el Gobierno Nacional determinó dar esa facultad a la Superintendencia de Notaria y Registro, ante los escándalos por obras ilegales y cuestionadas.
En junio de 2020, la Supernotariado anunció la apertura del concurso, que en el caso de Cartagena de Indias tuvo 23 inscritos, pero ante quejas por supuestos manipulaciones del proceso se frenó y se sacó del cargo a Rafael Mendoza, Asesor delegado para las curadurías.
Mendoza y Llamas han sido cuestionados por varias licencias de construcción otorgadas, como es el caso del polémico edificio Aquarela, estaciones de gasolina en zonas residenciales, modificación de inmuebles en el Centro Histórico que amenazan la declaratoria de patrimonio y edificios en zonas residenciales.
Las denuncias se han hecho por incumplimiento del Plan de ordenamiento Territorial (POT) y el Plan Especial de Manejo y Protección del Centro Histórico (PEMP); sin embargo, nuevamente fue escogido Mendoza. Él tuvo la mejor calificación, como no, si lleva nueve años en ese cargo.
La Superintendente de Notariado y Registro resalta que hubo transparencia en el proceso, no lo cuestiono, pero ¿Dónde quedan las garantías para la ciudad?
Seguirá en el cargo, un funcionario que ha otorgado cuestionadas licencias, por ejemplo: dio licencia a un edificio en el terreno de la antigua Electrificadora. Caso altamente cuestionado, porque era un terreno del Distrito y donde se denunció adulteración de la titulación; también era una clara violación al POT Y PEMP.
Sin bien Mendoza, no tiene condena alguna, legalmente no había impedimento, ¿Dónde queda el valor de los hechos y sucesos en Cartagena?



