De todas las definiciones que la palabra vía crucis tiene, para este texto se usará la adaptación siguiente: Padecimiento o aflicción continua y prolongada que sufre una ser vivo.
Con acogimiento a diferentes autores, se sabe que las tortugas son y siguen siendo usadas como alimento, mascotas y medicina en todo el mundo, sus poblaciones han sufrido una drástica disminución debido a todos los impactos ambientales que sufren. Por las connotaciones culturales de utilización que en nuestra región tiene la hicotea, se puede decir que inmersa en un vía crucis.
El consumo de hicotea en la región Caribe colombiana posee raíces culturales arraigadas, que viene de los pueblos precolombinos y pasó por adopción a los pobladores mestizos que aún ocupan el lugar. Su consumo mayoritario se hace en cuaresma y semana santa, época que coincide con la sequía y con la reproducción de esta especie.
Como curiosidad se tiene la existencia de una bula papal, que en razón a la demanda existente en la semana mayor, por allá en el siglo antepasado clasificó a este reptil como pez, permitiendo así su aprovechamiento gastronómico, que como agravante, además de las cantidades explotadas, se hace cuando están anidando.
Camino del calvario va la hicotea, se le captura con chuzos, anzuelos o quemando zonas de estiaje; se le almacena apilonada sin agua ni comida; se le mata echándola viva en agua hirviendo o simplemente viva se abre su caparazón. La crueldad de esta práctica es deprimente. Alrededor de su consumo se entretejen creencias populares que refuerzan su uso, por ejemplo: se cree que comerla trae buena suerte y prosperidad. Recientemente se le atribuyen a la carne y a los huevos poderes afrodisiacos.
Los pasos de dolor que se pueden ver en esta práctica, son: captura cruel, almacenamiento despiadado, muerte brutal, impedimento reproductivo, deterioro ambiental, ignorancia y atroz comportamiento. No obstante, para algunas comunidades aisladas y carentes el uso de la fauna silvestre como alimento es una necesidad, así y solo así, podría justificarse su aprovechamiento.
Hoy el mundo moderno tiene establecidas las cinco libertades a tener en cuenta para el aprovechamiento de los animales domésticos: libres de hambre, sed y desnutrición; libres de angustias; libres de molestias físicas y térmicas; libres de dolor, lesiones y enfermedades; y libres para manifestar un comportamiento natural. Si bien es para animales domésticos y se trata a toda costa de establecer modelos éticos. Tratándose de fauna silvestre el asunto es mucho más delicado, porque su uso está prohibido y al tratarse de hicotea, la crueldad, el inhumano trato, el sangriento aprovechamiento que se tiene, no debería ser aceptado porque viola cualquier planteamiento ético y ambiental.
Dejando de lado la bula ya referida, el actual papa, escribió: “»Hemos roto los lazos que nos unían al Creador, a los demás seres humanos y al resto de la creación. Necesitamos sanar estas relaciones dañadas, que son esenciales para sostenernos a nosotros mismos y a todo el entramado de la vida.
A manera de propuestas, se requiere con urgencia un programa de educación ambiental que enfatice sobre este tema, que haga visible la crueldad de su utilización y los perjuicios que causa su deterioro poblacional. Debería estar complementado con proyectos de recuperación ex situ, que apoyen su reproducción, repoblación y cuidado. También, podrían fomentarse centros de producción verdaderamente controlados, que no sean simples parapetos de acopio ilegal desde donde se legalizarían las capturas fraudulentas.
Se debería crear, digo, en la Mojana y el San Jorge, un Santuario de Fauna que ayude a su protección, que mitigue su abundante cacería y en donde a futuro se puedan tener debidamente protegidas poblaciones de esta especie y de otras que a nivel regional son también valiosas y están siendo utilizadas indiscriminadamente. En fin, un programa integral de conservación activa que se estructure alrededor de esta emblemática especie de quelonio y que ayude a proteger conjuntamente todo el patrimonio natural de región.



