Hay temas que dependiendo la época o la ubicación son obligados a tratar, vivir en Colombia implica hablar de muchos temas y la mayoría desagradables, negativos, hablamos de desigualdad, café, flores, inequidad, narcotráfico, inseguridad, pobreza, variedad en flora y fauna, guerra, paisajes y muchas cosas más y entre esas esta la corrupción la cual existe desde el principio del tiempo, pero solo hasta este siglo se tipifico como delito, pero ¿Qué es la corrupción?
Es un comportamiento general, universal podría decirse se refiere a algo que se ha echado a perder, que pasa a un estado de pudrición o perversión. Por lo tanto, alterándose las propiedades básicas y pasando a ser mucho más turbias y negativas. El término proviene de la combinación de dos palabras en latín: romper y corazón.
Ese sentido metafórico significa justamente la pérdida de la esencia de un objeto o valor; existe desde siempre y siempre con las misma características, como por ejemplo cuando leemos datos del antiguo Egipto en papiros en los cuales funcionarios denuncian que los saqueadores de tumba se asociaban con los funcionarios del Faraón para cometer sus fechorías, hoy vemos replicada la escena por ejemplo el caso de MINTIC los saqueadores son los contratistas en este caso Centros Poblados y los funcionarios del Faraón son los funcionarios del MINTIC o Cartagena o los huevos a dos mil seiscientos en el PAE o las pruebas rápidas que año y medio después no llegan o las pechugas de 40 mil cada una.
En la antigua Roma de gobernantes y corteses, en donde el potente era seguido por sus clientes y entre más seguidores tenía más admirado y respetado era, a cambio el gobernante hacia favores a los corteses y entregaba dadivas. ¿Se nos hace familiar esta práctica?
La corrupción es una práctica ancestral, que hace parte del desarrollo antropológico del hombre, somos ambiciosos y por lo tanto inconformistas, cada día necesitamos más, dinero, cariño, aceptación social, reconocimiento, Esta conducta se evidencia en el sistema económico mundial más aceptado “El Capitalismo”, en este modelo se invierte un capital privado (dinero) y se busca recibir a cambio una utilidad, es decir se reafirma la necesidad de tener más.
Jacobo Rousseau (1713-1788) en su obra “El Contrato Social” afirma que el hombre nace bueno y las sociedad lo corrompe, evidentemente un ser humano al nacer está libre de malos pensamientos y no tiene definido ningún aspecto social, estudios de la universidad de Yale en New Haven, Connecticut, afirman que el hombre al nacer no tiene enmarcados comportamientos de maldad y que por el contrario prefieren comportamientos amigables y socialmente aceptados, si la teoría de Rousseau resulta afirmativa es entonces el entorno que rodea al ser humano el que genera comportamientos corruptos, un niño que nace en una sociedad altamente corrupta está destinado a adoptar este tipo de comportamientos ya que hacen parte de la sociedad en la que se desarrolla. “El hombre es un lobo para el hombre” (Thomas Hobbes.)
Los hechos de corrupción no son necesariamente los que impliquen robo o desangre al tesoro público o privado, “La Corrupción es el incumplimiento intencionado del principio de imparcialidad con el propósito de derivar de tal tipo de comportamiento un beneficio personal o para personas relacionadas” (Begovic (2005) p3). Tenemos diferentes clases de corrupción, por ejemplo:
- La corrupción por lograr o acelerar la materialización de algún derecho específico del ciudadano o la entidad legal – corrupción sin robo –
- La segunda clase de corrupción es la que viola las reglas legales o la aplicación parcial de estas (corrupción administrativa) “La consecuencia directa más importante de esta clase de corrupción es que la legislación y las políticas públicas sencillamente no son aplicadas”. (Begovic (2005) p4.)
- La “Captura del Estado”: a diferencia de la segunda en la que se violan las reglas, en esta se busca cambiar directamente las normas con el fin de convertir una postura ilegal en algo legal mediante modificaciones a las leyes y de esta manera favorecer los intereses de los implicados de tal forma que a futuro no se vean comprometidos en prácticas ilícitas se derivan de esta la corrupción política, la privada y la judicial. Este tipo de corrupción corresponde a la reproducción de distorsiones en la etapa de la implementación y ejecución de leyes, reglas y regulaciones adoptadas a nivel institucional. Intervienen en este tipo de corrupción autoridades públicas, servidores públicos, proveedores del Estado, contratistas, gremios y ciudadanos del común interesados en alterar procesos administrativos para: Apropiarse de recursos públicos, sobre todo de recursos económicos a través de los procesos de contratación pública. Buscar favorecimientos particulares a través de decisiones públicas como exención de impuestos y cobros (valorizaciones, plusvalía urbana, etc.) o ser beneficiarios de programas sociales, sin cumplir los criterios de selección para los mismos. Vinculación de familiares y amigos a la burocracia estatal que no cumplen los requisitos de mérito y perfil. (pag transparencia por Colombia cap transparencia internacional).
Medir la corrupción es un tema muy dispendioso pero no imposible ni difícil; El índice de percepción de la corrupción se mide en escala de 0 a 100 en el que 0 es un país muy corrupto y 100 es un país con percepción escasa de corrupción.
En América latina el país más corrupto es Venezuela seguido por Colombia con tan solo un punto de diferencia, a nivel mundial América Latina se encuentra en la media por debajo de 40 puntos lo cual evidencia un amplio nivel de corrupción en los países del continente, esto indica un estancamiento en el desarrollo geopolítico de la región.
Es evidente que las medidas actuales anticorrupción no han logrado evitar estas prácticas ilícitas y que los partidos políticos se aprovechan de la postura de los candidatos que prometen combatir este flagelo para ganar adeptos y así conseguir puestos en los cargos públicos.
La lucha para combatir la corrupción en Colombia no ha pasado de ser un discurso populista que vitorean políticos de los lados que polarizan nuestra sociedad ambos sin piso ni ideología definida o por lo menos cercana a lo que ellos llaman; sea izquierda o derecha, las cuales en nuestro país no existen.
Lo ideal sería apegarnos a la manera de clasificarla como gris o negra. La gama de grises es la que se habitúa en países como el nuestro donde esta práctica no solo es tolerada sino que se justifica, en casos como el de nuestra ciudad se ha llegado a clasificar en corrupción buena y mala y en corrupción negra que es la clasificación ideal de cualquier clase de corrupción donde esta es rechaza por completo y en ningún caso será justificada.
Pretender esto no es un sueño imposible, solo basta echar un vistazo a sociedades con visión negra de la corrupción, desprendernos del discurso populista y actuar en concordancia a las normas y principios generales de convivencia.



