La Fiscalía General de la Nación, Seccional Caldas, le imputó los delitos de homicidio agravado y destrucción, supresión y ocultamiento de elemento material probatorio a Luis Diego Duque Cano, Rafael Gregorio Colmenares Cano y a Diana Milena Cataño Parra, señalados de participar en el homicidio de Robinson Peláez Rodríguez, el 23 de enero de 2021 en el municipio de Chinchiná (Caldas).
La contundencia de las pruebas recaudadas por funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), convencieron al Juez con Función de Control de Garantías de avalar la solicitud de la Fiscalía y cobijarlos con medida de aseguramiento intramuros en la cárcel La Blanca de Manizales.
La fiscal Itinerante de la Seccional Caldas dio a conocer durante las diligencias, que la víctima fue reportada como desaparecida por su esposa, el 24 de enero, y en las indagaciones se encontró que estuvo ingiriendo licor en un establecimiento público de la Zona Rosa de Chinchiná con Colmenares Cano y Duque Cano, la noche de los hechos.
Una persona declaró que Duque Cano, quien es maestro de obra, contrató a Robinson Peláez Rodríguez, para realizar una construcción y que le debía más de 3 millones de pesos.
Se presume que esa noche que desapareció, según lo indica el Instituto Nacional de Medicina Legal, fue golpeado en la cabeza con un objeto contundente, al parecer con un mazo, lo que le produjo la muerte. El mismo informe indica que, aunque la víctima fue encontrado muerto flotando en el Lago, primero habría sido enterrado porque tenía en la ropa y la piel tierra adherida.
En las declaraciones y versiones juradas entregadas por los mismos procesados, antes de su captura, dijeron que esa noche estuvieron con la víctima ingiriendo licor, pero que posteriormente este se fue a encontrarse con Diana Milena Cataño Parra luego de hablar por teléfono con ella.
En los testimonios de la mujer, esta negó conocer a la víctima y a Duque Cano, pero las interceptaciones telefónicas dan cuenta que ella habló por teléfono con ambos esa noche. Y se evidencio, además, la comunicación constante entre Colmenares Cano y Duque Cano, sobre todo el 28 de enero, día que encontraron el cuerpo de la víctima.



