Bogotá tiene un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que no es compatible con la ciudad en la actualidad, este tiene 17 años y la ciudad cambió, al igual que las prioridades de sus ciudadanos. Hace dos meses la administración de Claudia López presentó su propuesta de POT al Concejo, y aunque la Alcaldía quiere venderlo como un POT técnico, riguroso, necesario y participativo, la evidencia nos muestra que es lo contrario. Para la muestra, en la formulación del POT participaron 21,675 personas, 30% menos que en el POT de Peñalosa y ni el 1% de la población de Bogotá.
Empecemos con artículos que pueden llegar a ser problemáticos. Primero, el Artículo 132 donde se transfiere la responsabilidad del cuidado de los andenes de la Alcaldía a los privados, y la imposición de que si no las hacen la Alcaldía las hará “adelantando el cobro”, desligándose de la responsabilidad de que con nuestros impuestos se hagan las obras que mejoran la calidad de vida diaria ¿Sin andenes de calidad existirá la ciudad de 15 minutos?. Segundo, el Artículo 384 que no permite hacer viviendas nuevas con un solo cuarto en la ciudad, olvidando las nuevas dinámicas de la búsqueda de viviendas unipersonales y el auge de los apartaestudios. Tercero, el Artículo 234 donde clasifican los casinos y juegos de suerte y azar como servicio básico ¿Quién no ve como un servicio básico ir a apostar a un casino?, bueno la mayoría de los vecinos de Bogotá lo ven como un servicio especial, y para adultos. Así hay decenas de artículos que poco a poco perjudican a los bogotanos, como el 129 que no deja hacer más canchas sintéticas de futbol en los parques de Bogotá, encareciendo el cuidado de las canchas y perjudicando los espacios de recreo de la ciudad.
También están las problemáticas de los mapas y los diferentes tipos de zonas que proponen para Bogotá. Partamos de que el POT propuesto nos deja con 4 tipos de zona: Netamente residencial, de proximidad, estructurante y de grandes servicios metropolitanos, una escala de blanco, gris claro, gris oscuro y negro, en relación con los tipos de uso de suelo mixto que podrá haber en Bogotá.
En el POT muchos barrios residenciales empezarían a ser de proximidad, ampliando el uso mixto del suelo, que podría ser bueno si este no incluyera bares, discotecas y moteles que diferentes vías arteriales de zonas residenciales de Bogotá, como la avenida circunvalar y la carrera séptima en Chapinero. Esto rompe con la dinámica de varios vecindarios que, al volverse de proximidad, la única diferencia que tienen con las zonas estructurantes (áreas altamente mixtas) es el tamaño de los establecimientos de comercio y su posible ubicación. Además de esto preocupan las zonas de “renovación urbana” que podrían ayudar a expropiar barrios residenciales como el Polo de la localidad de Barrios Unidos y aumentar el valor del uso del suelo para hacer grandes edificaciones. Parecido al volteo de tierras en Cundinamarca.
Este POT no “reverdece a Bogotá”, sino que la densifica, reduce espacios verdes y espacio público por habitante, limita a sus ciudadanos y no les brinda las garantías para vivir en paz y tranquilidad.



