Si uno habla de política con sus amigos y familia, últimamente la pregunta más importante es “¿Cuál coalición te gusta?” y de ahí surgen varios puntos que las personas suelen decir sobre cada una de ellas, como “¿Será que Zuluaga entra en la consulta de la Coalición de la Experiencia?” (Ahora llamada Equipo Por Colombia), “Yo voy por el Pacto Histórico porque Colombia necesita un cambio de verdad y todos los demás son uribistas de closet”, “A mí me gusta la Coalición de la Esperanza (Ahora Centro Esperanza) porque no hay pactos con politiqueros”, “Yo voy por la coalición de alcaldes y gobernadores porque tienen un enfoque regional”, entre otras. Y la cuestión es mucho más complicada que eso y toca desmenuzarla con pinzas.
Empecemos por el Pacto Histórico y sus contradicciones. El mismo nombre de “Pacto Histórico” surge de un problema real que es la falta de representación histórica en la política de indígenas, población negra, campesina, y demás poblaciones excluidas, por lo que proponían un pacto entre actores que no fueran los tradicionales. Pero la misma propuesta pierde su fundamento cuando el líder del pacto hace alianzas con políticos tradicionales que han pasado por todos los sectores políticos como Benedetti, Roy Barreras y Luis Pérez, y también cuando incluyen personas con posiciones contrarias a todos sus cimientos programáticos como lo es Alfredo Saade. Más que Pacto Histórico, pareciera un Pacto por el poder, y a cualquier costo.
Ahora tenemos al Centro Esperanza, que se ufana ser la única opción anticorrupción, sin clientelismo y sin presiones de grupos de interés en las próximas elecciones. Echémosles ojo a sus miembros, porque no todos se salvan. Empecemos por el Ex Ministro del Interior de Juan Manuel Santos, Juan Fernando Cristo, que manejo la mermelada y el congreso del gobierno más clientelista de los últimos años, sumado a la investigación de La Silla Vacía, donde muestran como mueve los hilos de poder en Norte de Santander.
Por otro lado, tenemos a Jorge Enrique Robledo, que, aunque lo gradúen de adalid de la política, funciona bajo los intereses de Fecode y otros sindicatos, legislando y opinando a su favor, a costa del aprendizaje de millones de niños en Colombia y su regreso a clase. ¿Dónde se encuentra la esperanza en estas alianzas?
El candidato Rodolfo no merece ni un párrafo después de los audios de sus llamadas en las que ofrece plata, puestos y hasta balazos, sumado a su lapsus de adoración a Adolfo Hitler y el coscorrón al estilo Vargas Lleras que grabaron los medios de él golpeando a un Concejal.
Po último está el Equipo Por Colombia y su posible alianza con Oscar Iván Zuluaga. Hay una apuesta interesante y regional, pero lastimosamente cuentan con miembros de clanes políticos, que, aunque sumen votos, tienen malas prácticas. Partamos por Dilian Francisca y Alejandro Char y sus diferentes procesos ante la justicia ¿Colombia no se merecerá a alguien que no cargue el lastre de la presunta corrupción a la presidencia? ¿Cómo aumentar los índices de transparencia y la credibilidad en las instituciones con esta apuesta?, sumado a la posible homofobia del siglo pasado de algunos de sus candidatos ¿Gobierno para unos más que otros?



