No hace mucho tiempo, este semestre, aunque el caso no es de fechas sino de desconocimiento ambiental, una publicación periodística decía que habían recuperado un leopardo en La Mojana. A primera vista, uno podría pensar que se trató de una sutiliza que con elegancia el comunicador usó para llamar la atención. Pero, no fue así ya que el texto publicado deja en evidencia otra cosa.
Textualmente se lee: << A las instalaciones de Corpomojana fue trasladado un leopardo cachorro hallado en zona rural de la localidad. Los funcionarios de la entidad hicieron la valoración de la especie en la cual se pudo constatar que registraba un peso adecuado, tiene buen pelaje y que no presenta ningún tipo de maltrato>>.
Vamos por partes, porque el hecho amerita, aunque parezca simple confusión una debida aclaración, pues según lo dice el diario los datos provienen de la autoridad ambiental de La Mojana, y eso podría dejar la sensación que no tienen conocimiento exacto de los recursos que manejan… Al final la culpa le será cargada a los funcionarios, lo que permitirá justificar la ignorancia que también le asiste al periodista.
El animal hallado, el mal llamado leopardo cachorro, es nada más y nada menos que un tigrillo, científicamente denominado Leopardus pardalis. Se trata de una especie de mamífero carnívoro de la familia Felidae. Se encuentra ampliamente distribuido en América, principalmente en ambientes tropicales. Los felinos, como también se les conoce, agrupan desde leones hasta gatos, pasando por tigres, tigrillos y leopardos. Es decir que el bicho si era un felino, pero no un leopardo.
Que desgracia mayúscula más debería afrontar La Mojana si a sus graves problemas ambientales ya conocidos y ampliamente sufridos, se le sumara otra especie más a su ya existente fauna introducida, esta vez traducida en un gran gato que pudo llegar de África, Asia u Oriente Medio, donde se distribuye Panthera pardus… Así la ciencia llama al leopardo.
Además, la corona del hecho se manifiesta en que además confunden individuo con especie… Se lee que hicieron la valoración de la especie… Con sorna uno preguntaría… ¿De la especie?… ¿Cómo lo hicieron?… Tal vez quiso decir que valoraron al individuo. Crasa y común forma de refreírse a un individuo llamándolo especie.
En tal sentido, en taxonomía, se denomina especie (del latín species) a la unidad básica de clasificación biológica. Una especie es un conjunto de organismos o poblaciones naturales capaces de entrecruzarse y producir descendencia fértil, aunque —en principio— no con miembros de poblaciones pertenecientes a otras especies… Todo individuo pertenece a una especie, pero el individuo por sí solo no es una especie.
Finalmente dicen: <<El cachorro, según informaron los cuidadores, será liberado en su etapa juvenil para seguir preservando la especie>>… entonces: ¿En La Mojana hay más leopardos?… Lo cual evidentemente, de ser cierto, era desconocido para la ciencia.
La educación ambiental es una necesidad y así queda demostrado. Los medios de comunicación juegan un papel muy importante en este sentido, ya que la información que al respecto reciben los ciudadanos procede mayoritariamente de esta vía. Son instrumentos de comunicación ambiental entre otros temas sensibles para la sociedad y gozan de credibilidad, razón por la cual deben ser muy cuidadosos al momento de trasmitir noticias.
No hay duda, que los medios de comunicación son quienes divulgan la agenda ambiental como tema importante para que la audiencia tome conciencia al respecto y preste atención a los temas de relevante interés general que como tal nos afectan a todos; sin dejar de reconocer, que actúan como una fuente de norma social, sugiriendo qué valores y comportamientos son aceptados y cuáles no.
Ahora, no estaría de más que las autoridades fueran cuidadosas al momento de comunicar, no es adecuado entregar información que no se ajuste a la realidad, puede confundir y crear percepciones erróneas. El llamado general, para las partes, es que a futuro se documenten bien para evitar este tipo de fallas. Aunque no lo parezca, aunque se crea que en nada afectan, son graves las informaciones inexactas.
Yo creo, que para alegrar la nota convendría recordar aquella canción de Diomedes Díaz, que dice: << Oiga primo Alejo tráigame el jabón/ que me mió el tigrillo y no aguanto el olor…/ Dicen que el tigrillo es primo del tigre/ pero no se gustan porque se persiguen>> (El tigrillo).



