Cóncavo y Convexo estas dos palabras nos traen a la mente la idea de completes, de unidad, de afinidad, de complemento, y son una excelente figura a la hora de describir lo que debe ser una vida compartida con otra. Obviamente la vida en pareja es mucho más que una cuestión de forma, no son solo las curvas que se hallan y los cuerpos que se entallan en medida perfecta, como muy románticamente nos interpretó Roberto Carlos.
Aunque ya de por si es supremamente importante, la anatomía y la morfología son solo una parte de lo que es realmente esencial a tener en cuenta. La pareja en su diseño original debe ser el acople integral de dos partes que siendo diferentes son totalmente complementarias.
La forma externa es una de ellas, pero antes y después deben estar las características emocionales con que el hombre y la mujer se responden mutuamente a sus respectivas necesidades. Debe ser también el acople de funciones y roles para los cuales tanto el hombre como la mujer han sido equipados de manera muy particular. Este proceso de acoplamiento requiere involucrar el cuerpo, el alma y el espíritu. En otras palabras la integralidad del ser.
El famoso Best seller de John Gray “Los Hombres son de Marte y las Mujeres son de Venus”, ya nos presentaba un panorama muy claro de las diferencias que si existen entre los dos géneros. No hay nada mas anti natural que tratar de asumir un rol para lo cual no fuimos diseñados. Alguien dirá que se puede caminar con dos zapatos izquierdos y bueno es posible que de manera forzada hasta se puede lograr, pero la mayor comodidad vendrá cuando utilicemos el verdadero par.
No es solo un tema de género lo que nos lleva al éxito. Por supuesto que desde allí se define la base natural para iniciar el enorme reto que es vivir en pareja. Pero además partiendo de este punto, es fundamental reflexionar sobre cuál es la perspectiva que honestamente tengo al involucrarme con otra persona. ¿Es un plan complemento o es un plan competencia?, Este es uno de los aspectos que más debemos considerar a la hora de iniciar esta maravillosa empresa.
La competencia, de por si genera rivalidad, nos condiciona a caminar en direcciones opuestas, deja de lado la motivación de entrega genuina por el temor a ser utilizado, manipulado, exprimido o drenado como tristemente ocurre en muchas relaciones. El plan competencia mantiene erigido el pedestal al ego, a la individualidad, lo que jamás propicia, la transparencia, la solidaridad, el respecto y la vocación genuina a procurar una verdadera unidad.
Para el complemento no basta con unir la intención de uno, su entrega, su pasión, su compromiso, con la indiferencia, el egoísmo, y la negativa del otro al no querer trabajar juntos. Es como cuando se trata de llenar un agujero negro. El resultado es frustración, donde todo esfuerzo se consume y no deja nada, al final solo tristeza y desolación.
Cóncavo y Convexo es complemento, es reconocer que podemos ser interdependientes, pues no tememos decir que necesitamos al otro y es no jactarnos al saber que soy necesario para el otro. Es caminar libremente para relacionarnos íntimamente, sin doblez y sin mascaras, sin temer a ser transparente y vulnerable. La vida de pareja deber ser el primer escenario de mi vida en que no trate de aparentar nada diferente de lo que realmente soy.
Cóncavo y Convexo es confiar el uno al otro y es ceder el uno al otro. Es reconocer que “Mejores son dos que uno”, que la vida es un maravilloso proyecto para ser diseñado y ejecutado, que en algunos casos se podría desarrollar a solas, pero que es estupendo si he de compartirlo y trabajarlo con alguien. “En Pareja”



