‘Ladran, Sancho, señal que cabalgamos’ atribuida a Miguel de Cervantes Saavedra, así como muchas otras paráfrasis que son de común uso en diversos discursos.
Respecto de su autoría se plantean dudas, porque al revisar El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, no se hace evidente que allí se diga eso. En tal sentido, variadas publicaciones periodísticas aseveran que está frase se le localiza en el poema Kläffer (Ladran) de Johann Wolfgang von Goethe, publicado en 1808, cuya última estrofa dice: “estridentes ladridos demuestran que son señal de que cabalgamos”.
Traducido dicho poema, en él se lee: <<En busca de fortuna y de placeres/Más siempre atrás nos ladran/ ladran con fuerza…/Quisieran los perros del potrero acompañarnos/por siempre acompañarnos/pero sus estridentes ladridos/ Sólo son señal de que cabalgamos>>.
La frase en cuestión es ampliamente usada para indicar que alguien o algún proceso avanza independientemente de las críticas, los impedimentos o las situaciones problemáticas que se le presenten. Es sinópticamente un reconocimiento a las buenas obras y a las realizaciones positivas… Las acciones destacadas siempre tienen opositores y detrás de ellos intereses diferentes.
Etológicamente, el ladrido de los perros puede tener diferentes contextos, distintas maneras y variadas funciones, suele ocurrir cuando hay algo que los molesta o que temen porque hay algo desconocido o porque se asustan, incluso los ladridos pueden ir acompañados de gruñidos, también en ocasiones pueden enseñar los dientes levantado los belfos en señal de agresividad. Cuando se progresa en una dirección que puede ser inoportuna para algunos, las criticas destructivas buscan impedir la trayectoria. De allí se puede entender lo de los ladridos y la aplicación comparativa de la connotada frase.
La crítica en el más noble de los sentidos hace referencia a la capacidad cultivada a lo largo de muchos años y con un esfuerzo considerable para desarrollar en una persona la habilidad de distinguir entre lo que se piensa bien de aquello que no. Es, sin duda, una opinión formal, fundada y razonada.
No se puede olvidar que existe critica constructiva, su acción se fundamenta en tiempo futuro y su función está dirigida al bien común y a la prevención de problemas potenciales. Mientras que la crítica negativa o destructiva, busca culpabilizar y va dirigida a la persona.
Por su parte, lo que popularmente se conoce como crítica, está casi siempre caracterizado por la búsqueda exclusiva de defectos o errores, se le utiliza de forma parcial, sesgada e interesada para generar caos y mala información. Este tipo de actitud es típica de personas con limitaciones para discernir o que intencionalmente omiten la verdad o buena parte de ella. En resumen, que emiten juicios falsos por conveniencia… Lo que vulgarmente se denomina crítica… es crítica negativa.
Camilo Nassar Moor (1997), dice de forma textual, que: <<Desafortunadamente, el subdesarrollo conlleva una serie de comportamientos ciertamente sorprendentes y tal vez el más claro exponente es el de la crítica negativa; es decir, aquella que no se interesa por construir, que no aporta al direccionamiento del Estado o al entendimiento de la equivocación, sino que por el contrario, se nutre de la ignorancia, del malsano deseo de la autopropaganda, del interés personal y desde luego de la contradictoria satisfacción de haber destruido>>.
Interpretado de otra manera, se puede argüir que al haber critica debe haber una propuesta que contribuya a modificar para bien la situación, no se puede aceptar la critica que en sus planteamientos no propone soluciones reales. La crítica que en todo caso es requerida, es aquella que esencialmente se encamina a resolver problemas y sirve para reforzar las relaciones, fortalecer la confianza, reducir el estrés, evitar el conflicto, y ayudar al desarrollo recíprocamente… Discernir para construir.



