Es imposible pensar en que vuelva la confianza al Congreso y al poder Ejecutivo cuando nos dejamos meter el gol del incumplimiento en las promesas de campaña de los elegidos. Cumplir la palabra debería ser la norma y no la excepción, pero lastimosamente se percibe lo contrario entre los votantes cada vez que un gobernante o funcionario debe recular sobre alguna propuesta que hizo en el pasado.
Nos acostumbramos a que el Presidente Iván Duque haya ganado una campaña con la propuesta de combatir la mermelada, cuando ahora cada partido o líder político regional tiene Ministerios y puestos a diestra y siniestra. Nos acostumbramos a que cada mes Claudia López salga a incumplir su Plan de Gobierno.
La Alcaldesa prometió no hacer Transmilenio por la Avenida 68 y la Calle 13, y le tocará hacer las obras porque es lo responsable con la ciudad, también prometió no ampliar ni extender pico y placa, sino flexibilizarlo, pero amplio el pico y placa a más de 10 horas en el día y además lo impuso los festivos.
Prometió que los cargos públicos y contratos serían por una política pública de Talento No Palanca pero a los contratistas del Partido Verde, Activistas y Dignidad les hacen pasar su contrato por la plataforma para hacerlos pasar como técnicos. Además de esto varios Concejales han denunciado el clientelismo del Exsecretario de Gobierno Luis Ernesto Gómez, y se publicó una la lista de funcionarios cercanos a la administración por parte del Comité de Revocatoria de la Alcaldía que tienen contratos.
También nos acostumbramos a que los candidatos al Congreso se escojan apoyando ciertas causas y banderas y nunca las defiendan en la corporación. Los Verdes se eligen con la bandera de tecnicismo y academia, pero tumban y desinforman sobre la única reforma tributaria con componente técnico amplio y recomendaciones de la OCDE. Muchos de mi partido el Centro Democrático que se comprometieron con los microempresarios y apoyan fervientemente el aumento del salario mínimo y una tributaria basada en el aumento de impuestos a las empresas. La peor de todas es que la mayoría de los congresistas dicen defender la educación pública, pero no citaron ni un debate de control al Ministerio de Educación para presionar por el regreso a clases presenciales de millones de niños en Colombia.
Aunque considero que se tienen derecho a cambiar de opinión cuando la evidencia demuestra que uno estaba equivocado, la mayoría de los funcionarios públicos elegidos cambian por las razones incorrectas, encaminadas al ofrecimiento de puestos, mantenimiento de cuotas burocráticos y apoyos políticos o por irresponsabilidad previa durante las campañas. Estas razones tienen desprestigiados al Congreso, a los Alcaldes, Gobernadores y al Presidente, por lo que nos toca elegir políticos responsables en las elecciones de marzo y sin duda hay buenas opciones de personas responsables, independientes y coherentes.



