Cuando se habla de los problemas de la Mojana, se avivan los gendarmes de la corrupción. La menoría histórica no es muy agradable para los Mojaneros cuando ellos saben cuánto miles de dólares les entregó la Misión Colombo-Holandesa hace más de 50 años para el problema de las inundaciones, y también saben al dedillo los pesos que se giraron por parte del extinto PNR, Colombia Humanitaria, regalías y el departamento de planeación nacional, para “arreglar” el problema citado, todo ello sin contar los 38,5 millones de dólares provenientes de la Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación, FAO, que no se saben a dónde fueron a parar.
Cuando infantilmente, el DNP expresó que “los recursos a invertir beneficiarán a cerca de 405.000 personas” se le olvidó que la Mojana, no solo son Guaranda, San Marcos, Majagual, Sucre, Caimito y San Benito Abad, en el departamento de Sucre, también hacen parte de ella Nechí (Antioquia); Magangué, San Jacinto del Cauca y Achí (Bolívar) y Ayapel (Córdoba) y que tampoco el objetivo es el de “fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades de la Mojana al cambio climático”, una falacia digna de los funcionarios de escritorio que pululan en la administración pública.
En reciente visita al departamento de Sucre, el presidente de Colombia Iván Duque había informado que a más tardar en diciembre del 2021 se efectuaría el cierre total de la boca que se abrió en el río Cauca en el sector conocido como “Cara de Gato”, jurisdicción de San Jacinto del Cauca, Bolívar, ahora el UNGRD, “Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres” sostiene que el cierre total sería el 20 de febrero, sin embargo los afectados observan con preocupación que de 100 metros pasó a 200, luego a 400 y actualmente tiene más de 1500 metros, y según los ingenieros, para cumplir con la nueva fecha, expresaron que “existen tres frentes para finalizar los trabajos instalando los postes y las bolsas bigbag” y con ello se espera poder hacer el cierre»,
Ahora la situación está tomando ribetes que pueden desencadenar alteraciones del orden público, cosa que aspiramos no se dé, ya que los gremios que si saben cuáles son las soluciones a la problemática están organizando, y con justa razón, un paro cívico para reclamar una verdadera inversión por parte del Estado para que fluyan los recursos en la construcción del Dique Direccional con las 33 compuertas hidráulicas, necesarias para acabar de una vez con el problema de las inundaciones en La Mojana y El San Jorge.
La población afectada asegura que actualmente el cronograma de actividades establecido como “pañito de agua tibia” con un costo superior a los 30 mil millones de pesos para contrarrestar la inminente inundación una vez inicie el invierno, no se cumplirá ya que éste establecía que para el 15 de enero la boca debería tener un cierre de más de 900 metros, situación que efectivamente no sucedió, por tal motivo esperaran los resultados de los tres frentes de trabajos y de no tener una solución real y efectiva “se tomarán la Troncal del Occidente desde el interior del país hasta la Costa”.
La problemática de la Mojana no solo es “Cara de Gato”, es también la ganadería y la agricultura que se estancaron, las industrias paneleras y azucareras desaparecieron, la pesca, con problemas producto de la contaminación de la minería ilegal, los servicios públicos y la red hospitalaria deficientes con altos índices de corrupción, el servicio de energía caro e intermitente y las vías terciarias en pésimo estado interfiriendo en la rápida salida de los productos del campo y la inestabilidad comercial.
La FAO y CIFOR afirman que la deforestación influye en las inundaciones “…los efectos más inmediatos de la deforestación se dan a nivel local como asegurar el flujo regular de agua, además de proteger a la comunidad de las inundaciones y la sequía. Este tipo de regulación de los bosques lluviosos ayuda a moderar los efectos destructivos de las inundaciones que ocurren con la tala de los bosques. https://global.mongabay.com ›
Pese a las vicisitudes que viven año tras años los habitantes de esa maltratada y olvidada región considerada LA DESPENSA AGRÍCOLA DE COLOMBIA, vive de corrupción en corrupción, cuando la Contraloría General detectó irregularidades en Corpomojana por 8 mil millones de pesos en proyectos de reforestación en la subregión del San Jorge, en La Mojana sucreña. Esperemos que dejemos de ser care´gato.



