En el departamento de La Guajira existen unos malos hábitos que deben ser superados, complejos que se podría decir, nacen de la misma ignorancia de la que abunda a lo largo y ancho de este territorio, lo que ha llevado a tomarlo por costumbre y como resultado del mismo, el departamento afronta una crisis social, política, cultural, económica y educativa a nivel nacional y mundial, ocupando los últimos puestos muy lejos de los estándares de calidad en todos los campos.
Algunos malos hábitos:
- Creer que eres político por que tienes plata y eso te califica para ser buen gestor.
- Creer que eres político por que tienes un aliado poderoso o padrino con dinero y poder, esos te califica para ser buen gestor.
- Por ser buena gente y amigo, eso te califica para ser buen gestor.
- Sin importar si tienes o no una buena formación profesional, si realmente conoces temas relacionados al campo al que sueñas llegar.
Independientemente de estos temas que realmente deben ser de análisis tanto por los medios, las familias, las distintas instituciones y de los mismos líderes, también hay otros efectos gigantescos que dejan unos resultados antes, durante y después de los procesos electorales y son:
- La envidia por que uno tiene aceptación y el otro no.
- La enemistad por contradicciones políticas.
- Las peleas e insultos entre electores por su candidato, donde se ofenden y terminan siendo enemigos, lo que deja entre ver de una, que no hay buenas intenciones de su candidato ya que genera en sus seguidores odio y conflictos.
Es tan complejo este tema que debe preocupar a guajiros y es necesario que se trabaje desde las aulas y en todas las áreas del saber, para que podamos tener un departamento con hijos comprometidos a servir de corazón, a ser gestores innatos y no puestos.
Candidatos hay que renacer a nuevas ideas, cambios significativos que permitan al departamento avanzar a dejar la farándula, a poner los pies en el suelo, hay muchas formas de servir, demuestre que realmente quiere servir y no servirse. El pueblo está cansado del mismo discurso rayado.
Creen ser políticos y no son más que politiqueros baratos. El verdadero político no se disfraza ni disfraza la verdad hay que hacer pactos con el pueblo y garantizar verdaderas acciones.



