Bogotá ha pasado de ser esa ciudad próspera, a la que muchos colombianos anhelaban llegar, de todas partes del país, para buscar un mejor futuro. Ahora muchos buscan irse, porque se transformó en una de las ciudades más inseguras de Colombia, donde diariamente las personas se exponen a hurtos de todo tipo y hasta homicidios.
Tan solo en enero, según las mismas cifras que dio la Alcaldía, 6.741 personas fueron atracadas en las calles de la ciudad, es decir, 217 diarias. Aquí la gente vive con miedo. Nadie sale con confianza, ni a montar bicicleta, ni a un parque, ni a los centros comerciales y ni hablar de los restaurantes, en donde, los descarados ladrones hacen de las suyas.
Es una situación de completa zozobra, porque ya no importa si es de día o de noche, si es en el norte o en el sur, en la casa o fuera de ella, en transporte o caminando, el riesgo de un robo es inminente. Nadie, absolutamente nadie está a salvo en Bogotá. Según la ultima encuesta de percepción de seguridad realizada por el DANE, el 77,8% de los consultados señaló que se sentía inseguro; y lo más difícil de esta situación, es que no hay quien asuma la responsabilidad de estos hechos, porque a la Alcaldesa, Claudia López, le quedó grande gobernar.
López, en lugar de asumir las riendas de esta situación y de fortalecer el accionar de las autoridades, para enfrentar la ola de inseguridad, por el contrario lo ha debilitado. Se ha dedicado a pelear de forma constante con la Policía, a criticarla y a hacer lo que más le gusta, buscar un culpable, eso si, que no sea ella.
Ha sido tal su falta de compromiso con la ciudad, que constantemente pelea con el Ministro de Defensa, Diego Molano, para atribuirle cuanta cosa se origine en la ciudad. Al punto, que con desfachatez, en uno de sus más recientes trinos, lo responsabilizó de la mala calidad del aire. Ya en el pasado, lo culpó, según ella, por no garantizar la seguridad de la comunidad Emberá, tras la muerte de la mujer atropellada por el señor Hildebrando y anteriormente por las acciones vandálicas, que se viven en el portal de las Américas.
Tanto que prometió en campaña “ser la jefe de la Policía en Bogotá”, pero sus palabras no fueron más que un discurso politiquero, porque a más de dos años de que iniciara su alcaldía, sus acciones demuestran por el contrario, que hay una fuerte división y que al ver la espantosa inseguridad que se vive en Bogotá, ella prefiere lavarse las manos, una y otra vez, y decir: “Eso le corresponde a MinDefensa”.
A la preocupación, se le suma que la alcaldesa, con comentarios xenófobos, se ha atrevido a decir que los venezolanos son la mayor causa del aumento de la inseguridad. Es decir, según ella aquí no hay delincuentes y todo era paz y armonía, antes de la migración venezolana ¡Vaya acusación más infundada!
Bogotá se le salió de las manos Claudia y usted es consiente de eso, porque el sol no se puede tapar con un dedo. Pero usted prefiere buscar protagonismo, generando cortinas de humo, desde sus redes sociales, con mensajes que evidencian su clara participación en política, como cuando se refirió al candidato presidencial, Oscar Iván Zuluaga o cuando criticó a Carlos Fernando Galán.
Como si fuera poco, sus metidas de pata y declaraciones fuera de lugar, no le ayudan para nada en el imaginario social, porque una cosa es la que se planea decir, con un grupo de asesores detrás y otra cosa, la que demuestra su verdadero pensamiento y prepotencia, como cuando con desparpajo dijo que la gente que no tuviera para pagar impuestos vendiera su carro, o cuando le dijo a una vendedora ambulante que le pidió ayuda, que siguiera trabajando juiciosa, o cuando el empresario, Mario Hernández, cuestionó los huecos de la ciudad, y usted sólo atino a decir, que los rines de su lujoso carro podían esperar, sin plantear una solución.
Bogotá se siente abandonada. La más reciente encuesta de Invamer Poll, registró una desaprobación del 58% de su gestión y el 82% de las 400 personas encuestadas manifestó sentir que las cosas están empeorando en la ciudad. Estas cifras solo dan cuenta de una cosa: La ineptitud de la alcaldesa.
Y es que aquí además de la inseguridad hay un claro deterioro de la ciudad, basuras por doquier, vendedores ambulantes apoderándose cada vez más de espacios públicos, de manera irregular, el pésimo estado de la malla vial, andenes y puentes peatonales destruidos, dan cuenta de que en Bogotá hace falta alguien que la administre o mejor, que la administre bien.
Usted ha fallado como alcaldesa Claudia, sobretodo a sus votantes, que vieron en usted la voz del cambio, ese cambio que tanto promulgo, pero que terminó siendo más de los mismo, como cuando nombró, no por meritocracia, como prometió en campaña, a la secretaria de planeación, a María Mercedes Jaramillo, pareja de su amigo, Felipe Morales, quien ha suscrito contratos durante su alcaldía, por hasta 860 millones de pesos. Esa misma Jaramillo, le avaló por decreto la expedición del POT, en el que hizo caso omiso a las solicitudes que le presentaron tanto concejales como gremios, pasando por encima de todos, de la manera más autoritaria
La ciudadanía está cansada y ya ha alzado su voz, pidiendo una revocatoria, para frenar el descontrol que se vive en la ciudad. Vamos a ver que pasa. Por el momento, no sabemos si usted querrá volverse a ir de paseo mientras pasa esta crisis, como lo hizo en plena pandemia y si seguirá pintando puentes para que la ciudad, aparentemente tenga otra cara. La cara que todos le exigimos que le ponga a los ciudadanos, a la inseguridad y al deterioro. No queremos más discursos utópicos, queremos soluciones reales, contundentes e inmediatas.



