Ser mujer es un precio muy alto que aún seguimos pagando y no se trata de aburridas arengas feministas, en una sociedad hipócrita como la nuestra, me refiero a todo el país, con posiciones tan anacrónicas y totalmente fuera de contexto.
Es que todos han salido como inquisidores en una tenebrosa cacería de brujas pidiendo que lancen a la hoguera a la pecadora, ¿pero cuál es en realidad el pecado que hace que le quieran prender fuego? ¿Haber tenido relación con un anciano multimillonario como Julio Gerlein y el ex alcalde de Barranquilla y ahora candidato presidencial Alejandro Char? dos hombres ricos, poderosos e influyentes no solo de la costa sino del país. Pues si bien no es una proeza ni algo que la gente vaya contando por la vida con orgullo, tampoco se ha tipificado como delito, por lo menos no en nuestro país.
¿Qué haya comprado votos? bueno, este hecho que si es un delito y si debe ser castigado, pero poco o nada se ha hablado del tema por el que entre otras ya fue condenada, su condición de prófuga es otra cosa, grave y delicado es el hecho de destapar parte del entramado de corrupción que maneja todo el “Clan Char” y cuya joya de la corona es el emperador de la gorra Alejandro Char, o ¿Acaso le están castigando ser mujer de origen popular?, pues esto en el medio político y social parece ser un crimen abominable, ¿Le castigan acaso haber permeado la hechiza sociedad barranquillera, carente de tradición y formada por colonias siriolibanesas engrandecidas con la bonanza marimbera?
No es posible que el machismo y el solapamiento impongan una venda sobre los ojos que no les permita ver la verdadera gravedad en todo este asunto o peor aún que se sigan quedando en lo superfluo y echando a un lado lo trascendental.
Las explosivas declaraciones de Aida Merlano son en extremo delicadas y deberían abrir la puerta a serias y profundas investigaciones, pero es evidente que con los entes de control plegados ante el poder de la “realeza barranquillera” esto no pasará de ser un lio de faldas y hasta calzoncillos según dijo la exsenadora en entrevista para la revista cambio.
Aquí el tema no es si Alex Char tuvo o no un amorío ni mucho menos su inclinación sexual, eso hace parte de su vida privada, aquí se está haciendo una denuncia de una serie de delitos que deben ser investigados, que van desde compra de votos, carruseles de contratación y otros aún más graves. Ya basta de cacería de brujas que la inquisición se abolió hace siglos.



