Desde 2019 año de las elecciones locales manifesté mi inquietud del porque la clase política delegaría todo el poder político, valga la redundancia en un ex presidiario anciano y astuto como Vicente Blel, la jugada que presentaba en ese momento era maestra, pero la que hoy día tiene es aún mejor, por lo menos para sus nefastos fines, concentrar en su mano todo el poder público posible de la región.
Quienes nos atrevemos a opinar sin tapujos ni temores hemos sido enfáticos en la mal sana estrategia de manejo que se le da a lo institucional por parte de esta casa y sus allegados, es que manejan todo y no solo en el departamento, para nadie es secreto que la Personería Distrital es un virreinato de los BLEL, en el cual han tenido graves problemas que van desde acoso laboral en adelante.
Es por eso que gran parte de la crisis política que hoy nuevamente vive el Distrito de Cartagena de Indias es creada por esta casa y su afán de perseguir otra joya de la corona, La Contraloría Distrital. Por la que ha hecho lo impensable para lograrla pero cada intento ha sido fallido, pasando por la ráfaga de recusaciones del concejal Carlos Barrios que terminaron en un ridículo y toda clase de artimañas y triquiñuelas como hace poco denunció el concejal Javier Julio Bejarano.
No conforme con ese afán de manejar todo, absolutamente todo el poder burocrático, nominal y corporativo, pues es amo y señor de una parte del Concejo Distrital, la que hoy apoya al alcalde Dau, también es socio del alcalde y esto se evidencia en temas como TRANSCARIBE de los que ya en otras columnas he hablado, ahora se impone en lo legislativo llevándola reelección de su hija NADIA BLEL al senado y dos cámaras que son de su propiedad, la de YAMILI ARANA PADAUI y la de su hija de crianza JULIAN ARAI.
Es que estos dos personajes son intocables, tanto DAU como BLEL, claro que el segundo con más astucia y ambos con los mismos escrúpulos.



